Generales Escuchar artículo

“Lo viejo funciona”: cinco opciones analógicas que divierten y retrasan la entrega del primer celular a los chicos

Vivimos una época donde padres y educadores están en la búsqueda constante de encontrar el equilibrio entre el uso de la tecnología y las experiencias presenciales. Los beneficios tecnol...

Vivimos una época donde padres y educadores están en la búsqueda constante de encontrar el equilibrio entre el uso de la tecnología y las experiencias presenciales.

Los beneficios tecnológicos nadie los niega, pero los estudios también evidencian que mientras mas se demore el uso de pantallas en nuestros hijos mayores serán los beneficios. Bajo esa premisa empezaron a resurgir objetos analógicos que creíamos olvidados y que colaboran en la tarea de atrasar la llegada del primer celular en mano de los chicos.

1. Reproductor de música

Con YouTube y Spotify la música de todo el mundo está a un clic de distancia, y una de las actividades que más disfrutan los adolescentes es la de escuchar música; pero eso implica el uso del celular o tablet.

Bernardo tiene una hija de 11 años a la que le gusta escuchar música, para navidad le regalaron un mp3 como el que usaba él cuando era chico. “Juntos buscamos la música, ese verano nos íbamos al sur en auto, y el viaje es largo pero ella estaba feliz de que podía escuchar lo que le gustaba. No nos volvió a pedir el celular para poner Spotify en todo el verano”, cuenta.

Victoria Sambrizzi es mamá y maestra, lidera la cuenta @letthekids.blog, optó por un reproductor que venden en el exterior que además de música tiene radio, audiolibros y podcast. “La tecnología puede resultar una gran aliada pero lejos de querer demonizarla, es necesario que nuestros hijos aprendan a usarla de forma gradual y haciéndose de herramientas, en compañía de un adulto, que los vaya guiando en este sentido. Sin embargo, exponerlos antes de tiempo a cierto tipo de contenido es hacerlos cargar con una mochila que le corresponde únicamente a los adultos y que puede traer numerosas y graves consecuencias para su salud”, dice Victoria.

Relata que a la par de que sus hijos comenzaron a crecer aumentó su necesidad de elegir qué música escuchar. Para evitar que estuvieran con su celular les armó una lista de Spotify para que escucharan solo de esa, pero Victoria empezó a sentirse incómoda con este formato porque sentía que les quitaba la autonomía a los hijos y que, de todas formas, tenía que estar atenta a que no se encontraran con contenido no apto para menores.

Comenzó con la búsqueda de un reproductor que cumpliera con dos requisitos: por un lado darles a sus hijos lo que necesitaban, que lo pudieran usar todo el tiempo pero sin estar expuestos a las pantallas, y por otro la tranquilidad a ella como madre.

Decidió comprarles en la última navidad el Yoto Player, que solo se vende en el exterior, pero le gustó porque les da la autonomía total para manejarlo y está diseñado para niños. “A mis hijos les encantó desde el segundo en que lo tuvieron y disfrutan muchísimo usándolo, escuchan música, audiolibro y algún que otro podcast”, comparte Victoria.

Reconoce que los reproductores de música, a diferencia de Spotify que tiene todo al alcance, son más engorrosos a la hora de tener que buscar la música, pero lo vio como una oportunidad para pensar juntos qué canciones descargar, el tiempo de espera de descarga, buscar la mejor versión. “Sin lugar a dudas fue una compra muy acertada y que creo que puede ayudar a muchas familias que quieren darle mayor libertad a sus hijos a medida que crecen pero sin descuidarlos en el camino”, concluye.

2. Teléfono fijo

Mientras los hijos no tienen celular cualquier comunicación con los amigos o parientes pasa por el celular de los adultos, a medida que los chicos crecen los padres encuentran una traba en la comunicación porque no quieren prestar su celular a los hijos pero a su vez les parece demasiado pronto darles uno propio.

Agustina García Llorente de @s.o.s.mama es mamá y médica pediatra. El año pasado decidió desempolvar de la casa de sus padres el teléfono de línea que estaba intacto y en perfectas condiciones. Cuando llegó a su casa con el aparato sus hijos no entendían de qué se trataba: “cuando lo traje fue un boom, primero no entendían para qué servía, no podían creer que existiera algo así fijo en un lugar, fue muy graciosa la reacción de todos. Después estuvo muy bueno porque los animó mucho a llamar a sus abuelos, ellos mantienen mucha relación con las dos abuelas y entonces las llamaban para ver cómo andaban, les contaban el día, era como la excusa de que las dos abuelas tienen teléfono fijo”, cuenta Agustina.

Admite que algunos de sus hijos todavía no tienen la independencia para usarlo porque no terminan de marcar bien o son lentos marcando, pero cuando suena en su casa todos corren a atender. Hablan con sus primos que también tienen teléfono fijo en su casa y con una prima mayor que los llama de vez en cuando para charlar del colegio.

“Para mí lo que todavía falta es generar más comunidad, por ejemplo que las invitaciones de los viernes a sus amigos las puedan hacer ellos a través del teléfono. Todavía ese punto no lo logré, espero lograrlo en algún momento. Necesito más familias que se sumen a la movida, pero yo creo que arrancar con algo así siempre sirve, en conclusión es un “re sí” y más acompañado de la concientización con la comunidad donde se rodean tus hijos”, asegura Agustina.

Cuenta que la conexión fue muy sencilla, habló con su proveedor de internet que le dijo que su plan tenía bonificado el teléfono de línea gratuito para llamadas con otros teléfonos fijos, le cobran un extra menor en llamadas de larga distancia o a celulares. “Así que no tuve que habilitar nada, la tenía puesta sin darme cuenta. Del modem de internet sale el dibujo que tiene un teléfono y ahí se engancha”, explica recordando lo sencillo que fue.

3. Cámara de fotos

“Íbamos en familia al sur, al paraíso de montañas y bosques. Era el escenario perfecto para sacar fotos, para modular la apertura del diafragma, el tiempo de obturación, para regular el encuadre, tal vez para hacer algún zoom a flores, líquenes, u hongos silvestres. El celular saca buenas fotos, sí, y tal vez cumple bastante con algunas de estas funciones. El problema es que tiene mil funciones más: puede sonar una alarma, entrar un mensaje, recibir una llamada, una notificación. Esto sin contar los filtros que se le pueden agregar a cualquier foto que la mejoran pero le quitan un poco de encanto”, cuenta Alejandra.

Su hija tiene trece años y celular desde hace uno. El universo del celular y las redes sociales le sigue pareciendo una novedad fascinante. “No está mal que sea así, está diseñado para captar nuestra atención todo el tiempo. Pero cuando hay algo más interesante que la pantallita vale la pena apagarla”, dice Alejandra.

Junto a su marido están convencidos de que el adolescente necesita descubrir su arte porque es su modo, necesario, de expresión. Su tarea como padres es poder facilitarles las opciones artísticas. De repente se encontraron con que se iban al sur con una adolescente y su celular: “un celular que distrae de lo importante y una adolescente que no sabe muy bien cómo entretenerse. Ahí apareció la cámara del abuelo, una réflex Nikon que ya nadie usa, pero que en otro tiempo retrató cascadas ruidosas, atardeceres rurales, horizontes sobre el mar, y también risas en eventos familiares y algunos bebés durmiendo”, recuerda Alejandra.

Aclara que no odia los celulares, no los demoniza, pero decidieron priorizar otras cosas durante las vacaciones. El resultado de llevar la cámara de su abuelo a las vacaciones fue el mejor: los celulares se quedaron adentro de la mochila mucho más tiempo, los minutos se gastaron probando enfoques mientras todos disfrutaban del mismo paisaje. “Las conversaciones pasaron más por lo que sucedía en ese momento y nos miramos más a los ojos”, asegura.

Por su parte Verónica le compró a su hija una cámara digital como la que usaba ella antes del invento del smartphone. Fue su modo de aplazar un poco más las ganas de su hija por tener su propio celular. “El único desafío que encontré es enseñarle a apretar el obturador sin mover la cámara para abajo”, se ríe. Es que para un chico que creció aprendiendo que para sacar fotos solo hace faltar levantar la mano frente al celular puede ser un desafío mantener el pulso ante una cámara chiquita.

4. Juego de cartas en los recreos

Los juegos de mesa son el gran aliado para el entretenimiento sin pantallas, la oferta está más completa que nunca pero coincidir en uno que atraiga, en especial a los adolescentes, no es tarea sencilla. Funcionan como un espacio de pauta activa que permite desarrollar las habilidades de comunicación, la tolerancia a la frustración, la toma de decisiones bajo presión y la gestión de recursos, entre otros.

Eloy Pérez Maisenti creó, junto al ilustrador Lucas Damián Cafiero el juego de cartas La Campaña. Es un juego que propone partidas ágiles de 10-15 minutos en las que cada decisión implica planificación, anticipación y lectura del rival. Está dirigido para chicos y chicas mayores de 10 años con un formato portátil apto para llevar a todos lados.

Pero Eloy imaginó que su público serían personas de 20 años de edad, así que se sorprendió al enterarse de que era elegido en varios colegios. Su madre es docente y siempre le compartió el impacto que tiene en los chicos el juego. Así que un poco el motor de la creación fue saber que era un aporte a la sociedad que, atravesada en un contexto complejo para generar vínculos y de mucho estimulo, creyó que esto serviría para recomponer los lazos humanos pero nunca se imaginó que iban a incorporarlo tan rápido en los colegios, ”me emociono hasta las lagrimas, que lo jueguen en los colegios y lo prefieran antes que los celulares es realmente increíble", dice Eloy.

“La Campaña es un juego ideal no solo para momentos de ocio, como un recreo, sino que también insta a los chicos a crear equipos, estrategias, pensar juntos y generar así diferentes dinámicas de grupo. Por eso creo que tiene un valor muy importante como juego a nivel educacional”, comenta Miguel Mejía Robledo, profesor de secundaria.

“Tuve dos experiencias con La Campaña. En un viaje de estudios que hicimos a Salta, Jujuy y Tucumán, con el Instituto San Martin De Tours, un grupo de chicos se engancharon con el juego y crearon un torneo que se extendió a lo largo del recorrido, generando una linda rivalidad entre los participantes a través de esta experiencia lúdica”, cuenta Miguel que también lo sumó al espacio de esparcimiento que tienen en el colegio Bayard junto a otros juegos de mesa como el Catán y Carcassonne.

5. La propuesta de los colegios

Este año desde el Ministerio de Educación hubo una bajada de línea con las restricciones del uso de celular en los colegios. Sin embargo, varios colegios habían comenzado a ponerse firmes en la decisión y para ello comenzaron a ofrecer herramientas de esparcimiento para los chicos.

Desde hace tres años que en el nivel primario del colegio El Buen Ayre, del polo Buenos Aires de Apdes, sumaron a los recreos un espacio tranquilo de juegos que todos los días tiene una gran convocatoria. “Más allá de que se divierten, vemos cómo aportan al desarrollo de capacidades que buscamos en el colegio, no es solo jugar, están tomando decisiones todo el tiempo, pensando estrategias, aprendiendo a esperar turnos, a escuchar a otros, ponerse de acuerdo, aparece mucho la comunicación, el pensamiento crítico, el trabajo en equipo, incluso la paciencia de esperar si otra alumna eligió ese juego y tengo que esperar al próximo recreo”, cuenta Rosario Salerno, directora de primaria.

De a poco fueron sumando juegos clásicos que sienten que se van perdiendo como el ajedrez, distintos juegos de cartas y las payanas que tuvieron que enseñar a usarlas. Rosario asegura que el juego tiene un impacto en el aprendizaje, que es notorio quienes juegan en sus casas y quienes no, por eso anima a los padres a sumar juegos de mesa a los hogares y compartir el momento en familia.

Por supuesto que desde el colegio están también a la vanguardia de la tecnología y pueden conjugar ambas cosas. “El año pasado las alumnas de segundo año de secundaria, junto a sus profesoras, trabajaron en un proyecto donde tuvieron que trabajar programación, diseñar sus propios juegos, pensar una idea, ponerse de acuerdo, armar reglas claras y finalmente los imprimieron en la impresora 3d del colegio. Se lo entregaron a las alumnas de primaria para sumar al área de juegos y fue espectacular cuando se lo entregaron. Fue un proyecto muy completo que le dio sentido al uso de la tecnología para un fin”, cuenta Rosario.

Martina trabaja en un colegio secundario de Recoleta, cuenta que desde hace muchos años que no está permitido el uso del celular en el establecimiento. Los chicos en el recreo juegan al metegol, que provee el colegio, a las cartas que las llevan desde sus casas (por ejemplo el UNO o el Camarero), y también los de quinto año organizan torneos de ping pong, quemado y pañuelito.

“Todas estas actividades son opcionales, el que no quiere jugar o participar no está obligado a hacerlo, pero en general, hay una excelente convocatoria”, asegura Martina y agrega “no te voy a sumar una novedad diciendo que el hecho de no tener el celular disponible tiene un impacto más que positivo en la manera de vincularse, compartir juegos y actividades deportivas, pero realmente es así”.

En los más chicos juegos clásicos como el elástico, saltar la soga y competencias de trompos no pasan de moda. La competencia por ganar cartas y el intercambio en los recreos sigue vigente, las opciones más elegidas son las de Pokemon y Fortine, siendo este último un claro ejemplo de como el juego actual puede converger con un juego clásico de infancia.

En las próximas semanas padres y chicos están expectantes a la llegada del álbum de figuritas del mundial, por los chats de WhatsApp circulan los flyers de preventa, es que el intercambio de figuritas es una constante que jamás pasará de moda.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/lo-viejo-funciona-cinco-opciones-analogicas-que-divierten-y-retrasan-la-entrega-del-primer-celular-a-nid29042026/

Comentarios
Volver arriba