Los festejos íntimos de Boca en el Monumental, tras la victoria sobre River por 1 a 0
El foco no estuvo solo en el resultado. La victoria de Boca en el superclásico se terminó de construir en el momento posterior al pitazo final, cuando el equipo transformó el césped del Estadio...
El foco no estuvo solo en el resultado. La victoria de Boca en el superclásico se terminó de construir en el momento posterior al pitazo final, cuando el equipo transformó el césped del Estadio Monumental en el escenario de la gran celebración.
Apenas Darío Herrera marcó el cierre, los jugadores xeneizes se agruparon en el centro del campo. La escena fue inmediata: abrazos, saltos y una ronda que se fue armando con protagonistas de todos los sectores del plantel. En ese círculo, la voz se impuso por sobre cualquier otra cosa. Aunque en el medio de toda esa euforia se destacó un gesto que fue más allá de la alegría: Ander Herrera buscó a Leandro Paredes para “devolverle” la cinta de capitán.
El canto elegido no fue casual, sino un clásico del folklore futbolero: “Un minuto de silencio… para River que está muerto”. La entonación fue colectiva, sostenida, casi desafiante, en una cancha todavía caliente.
View this post on InstagramLa salida de los jugadores rumbo al vestuario fue al ritmo de otro hit: “Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta, se fue a la B” y varios “Dale Boooooooca”, liderado por Paredes.
Más allá de haber sido decisivo en el resultado (marcó de penal el único tanto del encuentro), el capitán fue también quien encabezó la escena simbólica más potente: sacó su celular y capturó la selfie del plantel en pleno campo rival. Detrás, las tribunas rojas y blancas; adelante, un grupo compacto, sonriente, celebrando en territorio ajeno. La imagen, inevitablemente, quedó marcada como una de las postales del clásico.
En la ronda también se mezclaron referentes y figuras, como Edinson Cavani, que participó activamente del festejo, en una muestra de integración total entre titulares, suplentes y futbolistas en rehabilitación (también viajaron al Monumental Agustín Marchesin y Rodrigo Battaglia, ambos con lesiones con una prolongada etapa de recuperación) . No hubo distinciones: todos formaron parte de una celebración que tuvo tanto de desahogo como de ratificación del buen momento que atraviesa el club de la Ribera.
Una de las figuras del superclásico fue Lautaro Di Lollo, que estuvo muy firme cuando en los últimos minutos River buscó acorralar a Boca a puro centro.
“El equipo hizo un gran esfuerzo en todo el partido, sobre todo en los últimos minutos, en los cuales jugamos como hay que jugar un clásico. Por suerte lo pudimos sacar adelante y nos quedamos con los tres puntos", analizó el zaguero. Y agregó: “Ellos era obvio que se iban a venir. Pudimos defendernos y por suerte pudimos ganar. Esto es un proceso que venimos trabajando. El grupo está fuerte, está unido y eso es lo importante porque vamos por el buen camino. Estos partidos ganarlo te da mucha confianza para poner la cabeza para lo que viene”.
Luego, en diálogo con ESPN, el defensor compartió: “Soñé de chiquito todo esto y la verdad es que estoy muy contento. Boca demostró para qué está, Somos un gran equipo y estamos para grandes cosas".
El clima festivo no terminó en la cancha. Continuó puertas adentro, en un vestuario visitante que rápidamente se llenó de música y baile, en videos que se viralizaron rápidamente luego de que los publicara la cuenta oficial y la de El Canal de Boca.
En el video difundido por el club, se ve a los jugadores cantando, saltando y bailando. Allí, Miguel Merentiel asumió el rol de animador (“¿Qué pasa con los turros?”, arengó el uruguayo), marcando el ritmo y arengando con frases que encendieron aún más el ambiente.
Más que un simple festejo, lo de Boca fue el epílogo de una tarde en donde todo salió perfecto. Celebrar en el Monumental, con cantos, gestos y una selfie que ya recorre el mundo a través de las redes sociales, le dio a la victoria un valor simbólico que excede los tres puntos.
El festejo de Boca en el MonumentalOcurre que esta victoria le permite al equipo azul y oro cerrar la etapa de Liga del Apertura con la serenidad de ya estar clasificado a los playoff, además de liderar con puntaje ideal el Grupo D de la Copa Libertadores.
Con este triunfo, Boca extendió a 13 los partidos sin perder, de los cuales ganó 7 y empató 6, pero al mismo tiempo sumó 16 de los últimos 18 puntos). La última caída data del 8 de febrero de este año, cuando cayó 2-1 ante Vélez.
Esta racha ya es la mejor de la era Riquelme como máxima autoridad del Departamento de Fútbol, que ostentaba Diego Martínez, cuando entre junio y agosto de 2024, el equipo había encadenado 11 compromisos sin caídas (6 victorias y 5 igualdades).