Los últimos son caros
Hay una vieja máxima de la política que dice que todos los presidentes empiezan integrando sus equipos de gobierno con los (que creen que son) los mejores. Luego, siguen con los amigos. Y, finalm...
Hay una vieja máxima de la política que dice que todos los presidentes empiezan integrando sus equipos de gobierno con los (que creen que son) los mejores. Luego, siguen con los amigos. Y, finalmente, terminan con los que tienen a mano y continúan a su lado (porque no tienen donde ir). Por supuesto, sin importar si son los mejores. Y ni siquiera si son amigos.
La regla no es matemática ni se cumple a rajatabla. Pero el porcentaje de cumplimiento suele ser bastante elevado. Mucho más cuando los que parecían los mejores se fueron. O no eran tan buenos. Cuando los amigos resultaron solo amigos de ellos mismos y de sus intereses personales. También, cuando los éxitos se demoran. Cuando llegan crisis que ponen en riesgo al Gobierno. Cuando los errores se repiten. Y hacen más daño. Y, sobre todo, cuando las elecciones están más cerca. Entonces llegan los que no se tuvieron en cuenta, los que se habían descartado o los que nunca habrían estado sino fueran el último vaso de agua en el desierto. Y por lo general cuestan más caros. Cualquier parecido con la realidad no suele ser mera coincidencia.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/los-ultimos-son-caros-nid01072026/