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Marcela Cheloni, counselor especializada en pareja, familia y salud perinatal: “Junto con la llegada de un bebé también nacen una madre, un padre, una pareja diferente y una nueva familia”

Tener un bebé no es solo un hecho biológico. Es una revolución silenciosa que reorganiza identidades, vínculos, cosmovisiones y proyectos de vida. Así lo explica Marcela Cheloni, Counselor esp...

Tener un bebé no es solo un hecho biológico. Es una revolución silenciosa que reorganiza identidades, vínculos, cosmovisiones y proyectos de vida. Así lo explica Marcela Cheloni, Counselor especializada en Pareja, Familia y Salud Perinatal: “Junto con la llegada de un bebé también nacen una madre, un padre, una pareja diferente y una nueva familia”.

Durante décadas, el embarazo y el parto se abordaron casi exclusivamente desde lo físico. Pero la ciencia viene demostrando algo que muchas familias intuyen: el bienestar emocional durante esta etapa impacta directamente en cómo se vive la maternidad y la paternidad, en la calidad de los vínculos tempranos y en la salud de todo el grupo familiar.

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Un mapa familiar que cambió

Hoy conviven maternidades y paternidades tardías, familias ensambladas, monoparentales, homoparentales, procesos de fertilización asistida y adopciones. “La parentalidad ya no responde a un único modelo”, señala Cheloni. Sumado a esto, la sobreabundancia de información y la presión de las redes sociales producen un escenario “muy diferente al de generaciones anteriores”.

Para la especialista, esto no significa que criar hoy sea más difícil que antes, sino distinto. “Las familias disponen de más información, pero también enfrentan mayores niveles de incertidumbre, autoexigencia y presión social”, explica.

Una transformación que empieza antes del parto

Uno de los aportes centrales de Cheloni es correr el eje de la mirada: la transición a la parentalidad no arranca con el nacimiento, sino mucho antes. El deseo de tener un hijo, los tratamientos de fertilidad, la adopción o incluso una pérdida gestacional ya movilizan emociones profundas que, muchas veces, quedan invisibilizadas.

En ese recorrido aparecen preguntas que atraviesan a cualquier madre o padre: ¿quién soy ahora?, ¿qué tipo de madre o padre quiero ser? Según Cheloni, se trata de “un proceso natural de reorganización personal” que también incluye repensar los vínculos con la pareja, con la familia de origen y, de manera gradual, con el propio bebé.

El derecho a sentir (de todo) en libertad

Alegría, miedo, cansancio, culpa, entusiasmo: la maternidad y la paternidad convocan emociones contradictorias que, aclara la especialista, “pueden coexistir sin que ello represente necesariamente una dificultad clínica”. El problema surge cuando la cultura, los medios, las redes y nuestro entorno instalan la idea de que este período debería vivirse exclusivamente con felicidad, algo que genera frustración apenas aparece cualquier emoción incómoda.

Es habitual, cuenta Cheloni, escuchar preguntas que rara vez encuentran un espacio de escucha: “¿Y si no me siento feliz todo el tiempo?”, “¿Estoy siendo una mala madre por sentirme agotada?”. Frente a esto, el Counseling ofrece un lugar donde esas preguntas puedan expresarse sin juicio.

Pero, ¿qué es exactamente el Counseling Perinatal?

Cheloni es clara respecto de los límites de su disciplina: el Counseling no diagnostica ni trata trastornos de salud mental. Su tarea es otra: promover la salud emocional, favorecer la adaptación a las transiciones vitales y acompañar a las personas desde la escucha, la empatía y el respeto por cada historia particular.

Basado en el enfoque humanista de Carl Rogers, este acompañamiento se apoya en cuatro pilares: escucha empática, aceptación incondicional, autenticidad y confianza en la capacidad de crecimiento de cada persona. No se trata de dar recetas, sino de ayudar a que cada familia encuentre su propia manera de atravesar este proceso transformador.

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Cuidar a quienes cuidan

Durante mucho tiempo, todo el foco estuvo puesto en el bienestar del bebé. Cheloni propone ampliar la mirada: “El cuidado de la infancia también requiere ocuparse del acompañamiento de quienes cuidan”. Madres, padres y cuidadores necesitan, según explica, espacios propios donde procesar lo que están viviendo.

En un contexto de redes de apoyo cada vez más reducidas —muchas familias crían lejos de sus lugares de origen— la soledad se volvió uno de los grandes desafíos del puerperio. Por eso, insiste Cheloni, fortalecer estos espacios de contención representa también una forma de proteger el bienestar infantil.

Para Cheloni, la idea que resume todo su trabajo es simple pero potente: “más que acompañar un embarazo o una crianza, el Counseling Humanista acompaña el nacimiento de una familia”. Un recordatorio de que, detrás de cada bebé que llega al mundo, también está naciendo alguien más: una madre, un padre, una nueva forma de ser familia.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/salud/marcela-cheloni-counselor-especializada-en-pareja-familia-y-salud-perinatal-junto-con-la-llegada-de-nid27092026/

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