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Más del 68%: los hombres argentinos quieren ser padres

Rodrigo C. es fotógrafo y productor audiovisual, tiene 43 años y en cuatro meses se convertirá en padre por primera vez. “Creo que el deseo de ser papá se me despertó recién después de los...

Rodrigo C. es fotógrafo y productor audiovisual, tiene 43 años y en cuatro meses se convertirá en padre por primera vez. “Creo que el deseo de ser papá se me despertó recién después de los 35 años. Antes ni lo pensaba, la verdad. Ahora, luego de más de una década en pareja, siento que llegó el momento de probar la paternidad y mi pareja está en la misma. Tal vez porque estamos en una etapa más madura y estable, y eso, por lo menos a mí, me decidió a la hora de lanzarme a esta aventura. No sé si repetiremos, depende de cómo resulte la experiencia. Ahora no puedo ni pensarlo”.

La paternidad deseada de Rodrigo es uno de los tantos casos recolectados en la primera encuesta nacional de intenciones reproductivas del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la consultora Voices! en Argentina, donde quedó en evidencia que la mayoría de los hombres del país quiere tener hijos. Y ese deseo, agrega el relevamiento, ocupa un lugar central en la construcción de la identidad y las aspiraciones de realización personal de los varones argentinos.

Lo paradójico es que esto sucede dentro de un contexto marcado por una fuerte transformación demográfica, producto de la acelerada caída de la natalidad (un 46% entre 2015 y 2024, pasando de 770.040 a 413.135 nacimientos anuales según informes oficiales y de UNICEF) que, según los expertos, se explica por varios motivos. En principio, aclaran, se trata de un fenómeno transversal a todo el territorio nacional consecuencia de la menor fecundidad adolescente, la postergación de la maternidad hacia los 30 a 39 años, y el aumento de personas y parejas que deciden no tener hijos o tener menos que las generaciones previas.

Entonces, si por un lado la baja de natalidad es un hecho, también es una realidad que el 56% de los varones en la franja etaria de 18 a 24 años considera la paternidad como una dimensión clave para tener una vida plena. Un porcentaje que, de acuerdo a la encuesta que se propuso “comprender en profundidad los deseos reproductivos de personas mayores de 18 años en el país, así como indagar las motivaciones, percepciones y barreras que inciden en sus decisiones en este campo”, contrasta con el 34% registrado entre las mujeres de su misma edad.

Sobre esta dimensión extra que se suma al análisis de las posibles causas de la caída de la natalidad, Mariana Isasi, jefa de la oficina de UNFPA en la Argentina, explica: “Mientras las mujeres jóvenes expresan un distanciamiento respecto del mandato de la maternidad tradicional, en los varones jóvenes la paternidad aparece con fuerza. En un contexto atravesado por la incertidumbre económica y la transformación de las trayectorias de vida, los varones más jóvenes tienden a refugiarse en los sentidos más tradicionales de la familia, como la preservación del apellido, el patrimonio, la transmisión del linaje y el reconocimiento social, hallando en la figura de la paternidad un ancla de estabilidad, pertenencia y estatus”. En esta misma línea, asoma un dato clave: fueron más del 68% de los varones encuestados los que afirmaron que la llegada de un hijo sigue siendo un factor importante y determinante en su vida.

Respecto a la posibilidad de tener más de un hijo, los porcentajes arrojados por la encuesta muestran, por un lado, esta alta valoración sobre la paternidad y, por el otro, una brecha insatisfecha: el 54% de los varones de entre 18 y 45 años afirma que aún no alcanzó la cantidad de hijos que desearía tener. En este sentido, Adrián S., comerciante de 39 años, padre de Juana, de seis años, y Tomás, de 3 meses, reflexiona: “En nuestro caso buscamos bastante al segundo hijo. Yo no quería que Juana fuera la única, tal vez porque tanto la madre como yo somos de familias numerosas, con varios hermanos. Pensamos en la situación económica y el momento justo, pero vino cuando quiso. Ahora que somos cuatro siento que tengo la familia que quería”.

Lorena, su mujer, fue la que más dudó. Fue ella la que decidió esperar, de hecho, a sentirse “más independiente de mi hija Juana”, a sus dos años y medio. Pasado ese tiempo, ella también quiso avanzar. “Cuando Juana empezó a ir al jardín jornada completa, supe que quería tener otro hijo –dice–. La idea de que tuviera un hermano o hermana era lo que más me convencía y en nuestro caso nos organizamos muy bien con las tareas del hogar y de los chicos, entonces, desde ese punto de vista, estuve muy convencida de la decisión de agrandar la familia. Esperamos un poco porque tuvimos varios cambios laborales y mudanzas en el medio y después bueno, el tiempo que me llevó quedar embarazada.”

Un mundo de sensaciones

En ese enorme abanico que son las emociones e inquietudes asociadas a la paternidad, el 33% de los varones se sintió identificado con el temor de que un hijo pueda perjudicar o deteriorar el vínculo con su pareja. Eso sí, en este caso, se trata de una preocupación significativamente más acentuada que en las mujeres (22%) y constituye el único temor indagado en el estudio donde la inquietud de los hombres supera al del segmento femenino por 11 puntos porcentuales.

De todas formas, frente a ese temor, el 73% de los varones sigue convencido de que la llegada de un hijo fortalece la relación de pareja y proyecta en la paternidad un ideal de cohesión y unión familiar. La encuesta también señala que las mujeres, por el contrario, se concentran más en prever cómo funcionará la división de los roles y las responsabilidades en el núcleo familiar que si la descendencia afectará al vínculo amoroso.

Responsabilidades

“Comprender cómo los varones imaginan la paternidad, qué expectativas tienen y qué lugar ocupan los cuidados en sus decisiones es fundamental para analizar el escenario demográfico del país”, reflexiona Mariana Isasi, que trabaja para potenciar el capital humano y responder a los desafíos demográficos y, también, afirma: “Incorporar esta perspectiva permite comprender una dimensión menos explorada de la caída de la natalidad”.

El estudio, realizado durante enero y febrero de 2026 y diseñado a partir de parámetros poblacionales del Censo 2022, muestra también que el deseo de paternidad no siempre se traduce en un reparto equitativo de las tareas dentro del hogar. Mientras que los hombres asumen un rol más activo en actividades recreativas y de ocio, como jugar con sus hijos (21%), la gestión cotidiana de las necesidades básicas, la salud y el aseo, quedan a cargo mayoritariamente de las mujeres.

En esta línea, el 18% de las mujeres que tuvo menos hijos de los que hubiera deseado señala que el bajo involucramiento de su pareja en las tareas de cuidado y del hogar influyó en esa decisión.

Otros factores relevantes

Entre los más jóvenes, 18 a 24 años, aparece otro fenómeno. A diferencia de las mujeres de la misma generación, que expresan posiciones más definidas frente a la posibilidad de ser o no madres, entre los varones predomina una mayor indefinición.

Las motivaciones también presentan diferencias: pese al temor de que afecte la relación de pareja, para una gran mayoría del segmento masculino un hijo refuerza la relación (73%), mientras que esa percepción baja notablemente en las mujeres (51%).

Otros hallazgos relevados fueron que los varones valoran en mayor medida tener un hijo de un sexo determinado, preservar el apellido o el patrimonio, confirmar su fertilidad y el reconocimiento social asociado con la paternidad.

Toda esta información explica, en definitiva, por qué el hecho de tener hijos sigue ocupando un lugar relevante en las aspiraciones de los varones argentinos, pero también expande las preguntas sobre cómo ese deseo está atravesado por diferentes concepciones acerca de la pareja, las dificultades para definir ese proyecto en la juventud y las barreras para concretarlo en edades posteriores.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sabado/los-hombres-argentinos-quieren-ser-padres-nid05102026/

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