Mataderos festeja los 40 años de su tradicional feria
Exactamente el 8 de junio de 1986 se daba inicio a una tradición que se repite todos los domingos y que revoluciona el barrio porteño de Mataderos. Un promedio de 15.000 personas se acercan a la ...
Exactamente el 8 de junio de 1986 se daba inicio a una tradición que se repite todos los domingos y que revoluciona el barrio porteño de Mataderos. Un promedio de 15.000 personas se acercan a la oficialmente llamada Feria de las Artesanías y Tradiciones Populares Argentinas durante cada jornada desde hace cuarenta años. La celebración por las cuatro décadas tendrá lugar este domingo, de 11 a 18, con una serie de espectáculos para toda la familia.
El folklore tendrá gran protagonismo. A las 13 subirá al escenario el grupo Folklórico Sol Argentino, oriundo de Merlo; una hora después será el turno del cantante y compositor Javier Sá. A las 15, se presentará la joven Melina Van Loo, mientras que a las 16 el público disfrutará de la voz del reconocido cantautor Bruno Arias e invitados sorpresa. El cierre será a las 17 a todo ritmo cuando el grupo de cumbia Corazón Valiente, tributo a Gilda, anime a los presentes al baile final. La invitación está abierta a todo el que quiera vivir de cerca la cultura argentina.
La conocida popularmente como Feria de Mataderos es una de las más tradicionales, declarada patrimonio cultural de la ciudad. “Es un lugar emblemático para los porteños”, define Fernando Primofrutto, gerente operativo de Programación y Eventos de la Dirección General Promoción del Libro, Bibliotecas y la Cultura del Ministerio de Cultura porteño. “Está toda la Argentina en un lugar. Cuando uno la recorre siente que está en la plaza de un pueblo del interior con gauchos, artesanos y gastronomía típica. Es una movida cultural hermosa todos los domingos”, explica.
Desde el minuto cero de la feria, allá en 1986, Gustavo Barranco tiene allí su puesto de platería criolla; fue el artesano más joven en inaugurarla y dice con orgullo que es el primero en llegar y el último en irse cada jornada. “Yo encontré mi lugar en el mundo”, añade Barranco, oriundo del Chaco, que empezó a hacer artesanías con tan solo 5 años. Hoy se dedica principalmente al trabajo de la alpaca, aluminio y bronce; realiza mates, pavas, bombillas, cafeteras, puñales. Barranco es un excombatiente de Malvinas y los motivos malvineros, como los llama, forman parte de su colección de bijouterie desde colgantes y pulseras.
La visita a la feria representa toda una experiencia para zambullirse en el ADN nacional a través de las artesanías y la gastronomía, pero además uno puede participar de los talleres de folklore, telar, guitarra, sikus, entre otros, que tienen lugar cada domingo y feriados patrios temprano por la tarde. También, sumarse al baile espontáneo frente al escenario.
Uno de los talleres es el que dicta Ana María Puche, profesora de folclore, desde hace 39 años, quien cuenta que en cada encuentro semanal tiene alumnos de todas las edades. “Cada vez más gente quiere aprender a bailar un gato, una zamba o una chacarera. En los talleres les enseño los pasos básicos para que puedan empezar a bailar y algunos vuelven cada fin de semana para perfeccionar y seguir aprendiendo”, relata.
Otro punto fuerte es la gastronomía, que siempre estuvo presente. En los primeros años se limitaba a las empanadas y el clásico choripán, pero después se amplió a comidas típicas de todas las regiones del país. Los preferidos para disfrutar en el momento son el asado, con un vacío espectacular como protagonista, y empanadas con el toque característico de cada provincia.
También se pueden encontrar otros sabores tradicionales como tortas fritas, locro, carbonada, tamales, humita, platos de países vecinos como chipá y sopa paraguaya, o los infaltables sándwiches de milanesa y de lomito. En otro sector de puestos se consiguen productos regionales como aceite de oliva, hierbas, chacinados artesanales, mieles, mermeladas, dulce de leche, quesos, vinos, aceitunas y alfajores, entre otros.
Visitantes de todo el mundoLos espectáculos en vivo tienen una historia propia. Según el animador, Julio El Chelco Rodríguez, quien le pone voz al escenario desde 1990, pasaron por allí figuras enormes como Horacio Guaraní y Mercedes Sosa, el Chango Nieto, Los Tucu Tucu, Soledad, Abel Pintos, Peteco Carabajal y Rodrigo, entre muchos otros.
Sobre la feria, recuerda que nació con la democracia hasta convertirse en una de las citas culturales más convocantes del país, con turistas llegados de todo el mundo. “Hoy la Feria de Mataderos está en las revistas de turismo de los aeropuertos. Llega hasta aquí gente de México, Francia, Brasil, Inglaterra, Alemania. El mundo camina por la Feria de Mataderos”, expresa.
Fernando Cordera, coordinador general desde 2017, considera que es el espacio del folklore nacional dentro de la Capital. “Nosotros decimos que toda la Argentina está en un solo lugar, el campo y la ciudad están representados aquí. Es un lugar de encuentro con las raíces”, aclara.
Además de vecinos y visitantes de toda la ciudad y el interior, la feria es recorrida por mucho turismo extranjero. “Viene gente de Francia, China, Estados Unidos, Canadá, de todas partes. Es un turismo que busca salir de los canales habituales y vivir experiencias distintas, más cercanas a la Argentina y su tradición. Estamos del otro lado de la ciudad respecto del recorrido de La Boca, el casco histórico y Plaza de Mayo, con una propuesta diferente”, apunta.
Para el gran festejo por los cuarenta años, la panadería y confitería La Esperanza, ubicada en Avenida de los Corrales y Timoteo Gordillo, donará una torta de cuatro metros que será depositada al pie del escenario para compartir con los asistentes. Se suspende por lluvia.