Matthew McConaughey y Woody Harrelson: la confesión sobre si son hermanos y el secreto familiar que los unió en una ficción
“¿Y si realmente fuéramos hermanos?” La pregunta asaltó por primera vez la mente de Woody Harrelson durante unas vacaciones en Grecia en las que compartía sol y playa con la familia de su m...
“¿Y si realmente fuéramos hermanos?” La pregunta asaltó por primera vez la mente de Woody Harrelson durante unas vacaciones en Grecia en las que compartía sol y playa con la familia de su mejor amigo, Matthew McConaughey. Se conocían desde hacía tiempo y no era el primer viaje que compartían. Pero en esa ocasión, casi a la medianoche y luego de la cena y el cansancio del día, Ma Mac, la madre de McConaughey, decidió hacer una revelación: “Woody, yo conocí a tu padre en mi juventud…”. Después de semejante frase vino un silencio sugerente, las caras impávidas de hijos y esposas ante semejante confesión y la expresión estridente de Harrelson que cruzó el oscuro firmamento de la isla griega: “¡Lo sabía!”. Ya estaba sembrada una idea que había circulado en Hollywood desde los tiempos de Ed TV (1999), película en la que interpretaron a dos hermanos en la pantalla, y el parecido había sembrado los primeros interrogantes. Las andanzas sureñas de Ma Mac entre el primer divorcio y el nuevo matrimonio con don McConaughey podían ser la respuesta a ese misterio del parecido, y Harrelson estaba dispuesto a comprar la versión, con moño incluido. El pensativo Matthew, en cambio, no estaba tan seguro.
“Aquel rumor, que surgió con fuerza hace ocho años y pasó del entorno familiar al terreno público, fue el germen de Casi hermanos”, confiesa Matthew McConaughey en la conferencia de prensa del lanzamiento de la nueva serie de Apple TV (que se estrena hoy) de la que participó LA NACION. “Nunca creí en esa versión de mi nacimiento, pero Woody siempre estuvo convencido de ella, así que decidimos asumir esa disputa en el marco de una comedia”. El contrapunto entre ambos pasa de la realidad a la ficción casi sin velos, sin la clara conciencia de cuándo la cámara está prendida nuevamente. Sentados frente al auditorio se miran de reojo, golpean las palmas en signo de complicidad, y bromean sobre la controversia de ese rumor que comenzó como un chiste familiar y se propagó hasta convertirse en una leyenda de Hollywood. “Yo siempre estuve convencido de su veracidad -afirma Harrelson-, y le insistí a Matthew para hacernos un ADN, cosa a la que siempre se negó. Lo que, de alguna manera, confirma mi teoría”, cierra entre risas.
La idea de reunirse bajo el paraguas de una ficción que reformule tanto aquel viejo rumor como su larga amistad surgió hace un tiempo y recién este año logró concretarse. Era todo un desafío porque en el historial de los actores no solo estaba esa primera colaboración conjunta allá por finales de los 90 en Ed TV, sino uno de los hitos más importantes en las carreras de ambos: True Detective (2014). La primera temporada de la serie creada por Nic Pizzolatto para HBO marcó no solo el esplendor de aquella era dorada de las series, sino también uno de los mejores trabajos de cada uno de ellos. Ambientada en el sur de los Estados Unidos, asimilaba los contornos del gótico sureño para narrar una historia de crimen y misticismo. El Rust Cohle de McConaughey representaba el asomo de la creencia, el estertor de una fe que se enfrentaba cara a cara con el horror propagado por un asesino serial y sus rituales macabros; el Martin Hart de Harrelson era la némesis racional, aquel detective que intentaba echar luz y comprensión sobre un escenario oscuro e incomprensible. En el set los envolvían la locura y la muerte; fuera de él ambos lograban el equilibrio perfecto, la distancia justa entre dos mundos opuestos.
“Casi hermanos es lo opuesto a True Detective, y el trabajo compartido ofrece un clima muy diferente. Entonces casi no podía comunicarme con Matthew porque él estaba metido todo el tiempo en el personaje, y Rust Cohle me resultaba insoportable; me irritaba hasta la desesperación”, confiesa Harrelson al recordar aquellos tiempos de incomodidad creativa. Y no es para menos, su espíritu locuaz y distendido nunca encontraba equilibrio ante el horror del universo opaco y sombrío creado por Pizzolatto, y era justamente ese desplazamiento constante, esa sensación de inquietud permanente, la que nutría el trabajo conjunto con McConaughey. “En Casi hermanos, Matthew McConaughey interpreta a Matthew McConaughey, así que nos divertimos muchísimo: es mi amigo y pasamos momentos geniales, riendo como chicos”.
Es cierto, en Brothers ambos se interpretan a sí mismos. O, mejor dicho, a una versión mejorada de sí mismos, es decir más divertida, más histriónica, más enérgica, más consciente de su propia condición de personajes. El disparador es la crisis de pareja de una de las hijas de Woody Harrelson, apenada por la ruptura de su compromiso y demandante del calor y la comprensión familiar. Desorientado en sus habilidades paternas, Woody decide armar las valijas, subir a su familia al motorhome y emprender un largo viaje a Texas para pedir consejos a su amigo. Mientras tanto, en su rancho sureño Matthew intenta escribir un discurso de homenaje a su padre, un referente de la comunidad local. La pintoresca Ma Mac, interpretada por Holland Taylor, lo observa con perspicacia a la distancia, quizás a sabiendas de esos secretos que luego serán revelados. Y la llegada de Woody impone el reencuentro de ambas familias, la explosión de derivas en rodeos y bares, la incursión de mafiosos y las imprevistas intenciones de McConaughey de postularse a la gobernación del estado. Entre todo eso, bascula la hermandad secreta y las divertidas circunstancias de su revelación.
“Es más difícil de lo que uno imagina interpretar una versión de uno mismo sin traicionarse o convertirse en una caricatura”, explica el ganador del Oscar por Dallas Buyers Club: El club de los desahuciados (2013). “Hay un montón de situaciones que uno cree que son graciosas cuando las imagina y las interpreta, pero luego al verlas en las grabaciones, resulta que no lo son. La comedia de media hora tiene que tener ritmo; cada escena tiene que funcionar en una misma construcción: inicio, desarrollo y remate. Y nosotros, Woody y yo, en nuestra vida cotidiana, construimos el humor de manera situacional, en una conversación que se hace larga y anticlimática para el ritmo televisivo. Así que tuvimos que ajustarnos”. Creada por David West Read (Schitt’s Creek) y Lee Eisenberg (The Office, Lessons in Chemistry, Jury Duty Presents) y los propios actores, Casi hermanos se apropia de las coordenadas de la sitcom en clave contemporánea, tensando no solo esos límites entre lo real y lo representado sino también llevando el humor a territorios más sensibles como las relaciones familiares, el legado de los padres y la responsabilidad en la crianza de los hijos.
“Somos nosotros mismos, pero versiones algo diferentes, quizás mejoradas de nuestra realidad”, agrega Harrelson, estrella de películas como Asesinos por naturaleza (1994) o Larry Flint (1996) que validaron su versatilidad actoral. “Y la verdad es que es más difícil de lo que uno piensa de antemano. Al principio interpretaba las escenas en una clave medio absurda, demasiado extravagante, y por suerte pudimos acomodarlas en algunas retomas posteriores. Trabajando en Casi hermanos llegué a comprender lo complejo que es hacer una sitcom, lo exigente que resulta en términos de ritmo y construcción del humor”. La tarea de los guionistas consistió en equilibrar con precisión ese universo conocido en el que se apoyan sus estrellas con el entramado ficcional que les ofrecen los conflictos ocasionales sobre los que se apoya la historia. ¿Qué pasará con la familia si McConaughey se presenta como candidato a gobernador? ¿Quiénes son esos matones que secuestran a Harrelson en nombre de una deuda pasada de su padre? ¿Qué revelará Ma Mac sobre sus amores juveniles con el padre de Woody?
El disparador del rumor sobre la paternidad de McConaughey se entrelaza con las preocupaciones del propio actor por homenajear a quien considera su padre biológico (¿lo será?) en el seno de esa comunidad que lo tiene como referente. Las cavilaciones respecto del discurso de agasajo se ven dinamitadas por los delirios de Harrelson y su propensión a las noches de juerga y tragos, al igual que por las inoportunas confesiones de Ma Mac respecto de sus deslices pasados. “Vimos a Holland Taylor interpretar a la gobernadora de Texas, Ann Richards, en la serie de antología Great Performances y nos dimos cuenta de que ella era la indicada para interpretar a Ma Mac”, revela McConaughey. “Pese a eso, sé que mi madre va a estar disgustada porque considera que el mayor error que cometimos fue no elegirla a ella para interpretarse a sí misma. Y seguramente lo va a vociferar en el estreno, escondida entre la audiencia”, concluye divertido.
Cada episodio de la serie comienza con la leyenda “Basada en un rumor verdadero”, a modo de guiño sobre cómo opera la ficción sobre esa base de realidad que la nutre. Ma Mac tiene mucho de la propia madre de McConaughey, pero también de Holland Taylor, la actriz que ha creado personajes inolvidables como la jueza Kittleson en The Practice o Evelyn Harper en Two and a Half Men, hasta la reciente Cybill Richards en The Morning Show junto a Jennifer Aniston y Reese Witherspoon. También los hijos y las esposas de Matthew McConaughey y Woody Harrelson en Casi hermanos son reinvenciones de ese mundo familiar íntimo que llega a la pantalla teñido de ficción. “Nosotros siempre hemos compartido nuestras emociones”, insiste McConaughey. “Hemos conversado sobre cómo nos sentimos en nuestros trabajos, en nuestras relaciones, si creemos que podríamos ser mejores padres, mejores amigos, mejores esposos, mejores hijos. Una de las cosas que me gusta de Woody es esa mente siempre abierta a lo impredecible, curiosa como la de un niño, capaz de ver todo por primera vez”.
Una amistad atípica para el mundo de Hollywood, siempre signado por los mandatos del negocio, las restricciones del qué dirán, las obligaciones de sostener esa firme frontera entre lo real y lo mostrable. “Tenemos diferentes versiones de cómo nos conocimos”, recuerda el actor de Interestelar (2014). “Yo recuerdo haberlo conocido un año después de lo que él recuerda. Sí tengo cierta memoria de esa fiesta, a la 1 de la mañana, en la que él dice que nos encontramos por primera vez, y en la que me invitó un shot de tequila y yo rechacé porque tenía cosas que hacer al día siguiente. Se ve que tomé ese shot de tequila, luego se hicieron varios tragos y ya no recuerdo más. Sí recuerdo haberlo conocido al año siguiente, en el set de Ed TV (1999), caminando por una de las calles de estudio con unas botas que hacían un ruido insoportable al caminar, esas que se utilizan para montar bicicletas, pero sin ninguna bicicleta a la vista, solo ese ruido insistente en el material hueco de la calle. En ese momento pensé: ¿Quién es este tipo? Y entonces nos hicimos amigos”.
Woody Harrelson y Matthew McConaughey han desafiado esas fronteras que limitan las amistades del espectáculo y construido una complicidad genuina, nutrida de sus distintas colaboraciones en pantalla, de aquella originaria en Ed TV allá durante sus años mozos, la que los consagró en True Detective bajo los aires sombríos de aquel emblemático policial, la que renace ahora bajo las coordenadas de una sitcom, oscilando entre diálogos disparatados y situaciones absurdas, entre emociones inesperadas y reflexiones sentidas, un terreno propio y humano en el que lo esperado también puede resultar sorprendente. Como para el propio Harrelson cuando se emociona al describir a su amigo: “Matthew tiene una aptitud natural para encontrar la palabra justa en el momento más difícil; tiene una gran sabiduría para comprender lo que el otro necesita escuchar en un momento de duda o de angustia. Es un gran amigo. En varias ocasiones he necesitado su guía, su consejo y nunca me ha defraudado”.