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“Naturaleza en jaque”: controversia por el proyecto de expansión de una de las ciudades más australes del mundo

USHUAIA.− La prístina belleza del fin del mundo enfrenta un posible daño autoinfligido: se propone expandir el territorio municipal, que actualmente cuenta con unas 10.800 hectáreas, a más de...

USHUAIA.− La prístina belleza del fin del mundo enfrenta un posible daño autoinfligido: se propone expandir el territorio municipal, que actualmente cuenta con unas 10.800 hectáreas, a más de 115.000 hectáreas, abarcando incluso el poblado de Puerto Almanza.

Mientras el país debate la recientemente aprobada Ley de Glaciares y sus consecuencias ambientales, en Tierra del Fuego la discusión ambiental que se da a nivel nacional se replica con los recursos naturales locales. Es el caso de la emblemática ciudad de Ushuaia: paraíso del trekking y deportes de invierno, su entorno natural se ve amenazado.

El autor del proyecto es el legislador provincial Juan Carlos Pino (PJ) –apoyado por el intendente Walter Vuoto (PJ-La Campora)- quien detalló en medios locales que “la ampliación del ejido urbano tiene que ver con el desarrollo de nuestra ciudad, ampliar el ejido hacia Almanza permitiría habilitar la ruta 30 de la costa y unificarla con la ruta J y la Ruta Nacional 3″. “Eso nos daría la posibilidad de generar un circuito económico sostenido en el tiempo con emprendimientos habitacionales, productivos, turísticos y pesqueros”, sostuvo.

Tras esta justificación y la necesidad de dar mayores soluciones de vivienda surgió la polémica.

El exintendente y actual legislador Federico Sciurano se manifestó en contra de la ampliación: “El problema actual de Ushuaia es la falta de planificación e inversión, no haber considerado las herramientas que tiene para su crecimiento. La inexistencia de obras de infraestructura y que los servicios no lleguen a los actuales asentamientos profundiza el problema. En lugar de pensar en ampliar 10 veces el ejido actual hay que mensurar la tierra, ordenar urbanísticamente, establecer parcelas acordes con su verdadero uso y aplicar el código de planeamiento urbano”.

“Hay que evitar la especulación política y el manejo económico insano en una decisión que nos trasciende como generación”, dijo Sciurano consultado por LA NACION sobre este tema.

Costos de ampliar el ejido urbano

Desde Finnova, fundación gestada por fueguinos, sostienen que el argumento de que el crecimiento de la ciudad justifica una ampliación del ejido urbano de esta magnitud no se sostiene técnicamente. Según plantean, Ushuaia todavía tiene margen para crecer dentro de su trazado actual si se ordena, se densifica con criterio y se aprovecha mejor el suelo disponible.

“El destino Ushuaia tiene mucho por perder si se avanza con este proyecto. No se trata solo de sumar hectáreas: se trata de qué ciudad queremos y de qué manera se crece sin poner en riesgo sus activos estratégicos”, afirmó el presidente de Finnova, Ramiro Requejado.

Entre los antecedentes que citan, aparece el plan estratégico más reciente de la ciudad, que proyecta que Ushuaia podría alcanzar alrededor de 130.000 habitantes dentro del ejido actual, sin necesidad de avanzar sobre nuevas áreas, siempre que existan políticas adecuadas de planificación y desarrollo urbano.

En la misma línea, la arquitecta fueguina Lucía Fank, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y docente, señaló: “Ushuaia ya presenta baja densidad urbana en comparación con otras ciudades patagónicas, muy por debajo de las recomendaciones de ONU Hábitat para el crecimiento sostenible de ciudades intermedias”.

Según explicó, ese dato pone en cuestión uno de los fundamentos centrales del proyecto: “La baja densidad muestra que antes de seguir extendiéndose sobre áreas naturales, la ciudad todavía tiene margen para ordenar, consolidar y aprovechar mejor su trazado actual”.

Ampliar el ejido de forma masiva disminuiría aún más la densidad urbana, generando “mayores costos de tendido y mantenimiento de infraestructura vial y complementaria, mayores costos de tendido y mantenimiento de servicios públicos, mayor dependencia del transporte individual y mayores tiempos de transporte, mayor presión ambiental y consumo de recursos y mayor desintegración del tejido social”, detalló a LA NACION la especialista.

Naturaleza en jaque

Las consecuencias de la posible expansión tendrían fuerte impacto sobre turberas, espacios naturales y la red de senderos naturales (uno de los más conocidos es el que lleva a la famosa Laguna Esmeralda) que constituyen parte esencial del paisaje y la oferta turística de la ciudad más austral del mundo. Su degradación por obras de relleno, desmontes o tendidos generaría liberación de carbono, alteración de drenajes y mayor erosión, según coincidieron en advertir especialistas consultados por este medio.

Ángeles de la Peña, abogada y coordinadora de la Fundación Por el Mar en Tierra del Fuego dijo que “impactar o perder turberas no es solo perder un paisaje: sino servicios ecosistémicos irreemplazables". “Tierra del Fuego es un enorme reservorio para estos pulmones ambientales. Algo similar sucedería con la costa del Canal Beagle. Si bien hay que resolver cuestiones habitacionales, la integración de la ciudad al territorio tiene que llevarse a cabo con muchísima responsabilidad, planificación y aportes de distintas miradas”, planteó.

De hecho, las turberas, ecosistemas frágiles que almacenan grandes cantidades de carbono y regulan cuencas hídricas, serían una de las principales víctimas de la iniciativa.

Además, la urbanización fragmentaría corredores y afectaría senderos usados por residentes y visitantes. Sectores turísticos locales alertaron que la pérdida de accesos y entornos naturales diluye la oferta de turismo sustentable que distingue a Ushuaia. “El turismo viene por la naturaleza intacta; loteos y baja densidad la erosionarían”, afirmó una operadora turística local.

Déficits de servicios

El debate llega en un contexto de tensiones en la provisión de servicios: tierras usurpadas sin control, barrios sin redes de agua, cloacas, recolección de residuos y transporte.

Además, el proyecto de ampliación del territorio municipal plantea la derogación de la ley provincial 597, que regula el uso de los suelos. “Si se deroga esa ley y se amplía el ejido, esas tierras quedan a libre arbitrio de lo que diga la municipalidad, a pesar de todos los estudios que se hicieron en el marco de la 597. A esto se suma la falta de diagnóstico territorial ambiental y estrategia productiva”, advirtió Requejado.

Ampliar el área urbana implicaría multiplicar inversiones en redes hídricas, plantas de tratamiento, vías y energía en un territorio insular donde la logística eleva costos. “Si hoy hay sectores sin cloacas o con recolección irregular, imaginar multiplicarlos es un riesgo social y ambiental, mucho más en un contexto como el actual, sin financiamiento de parte del gobierno nacional para obra pública”, remarcó.

Organizaciones ambientales y urbanistas reclaman estudios de impacto ambiental rigurosos, zonificación que proteja turberas y corredores, y un plan de financiamiento que garantice la prestación de servicios. Sin esos instrumentos, alertan, la ampliación podría convertirse en una expansión desordenada que reproduzca y agrave los problemas existentes.

El sector del turismo, fundamental para la economía local, también está en contra y subraya que la pérdida de paisajes y senderos puede afectar la reputación de Ushuaia como destino de naturaleza y aventura, con consecuencias económicas a mediano plazo. “No se compensa turismo de calidad con loteos; se protege con gestión y conservación”, aseguraron las agencias turísticas.

Alternativas y reclamos

Entre las propuestas que circulan están priorizar la densificación controlada dentro del ejido actual, regularizar asentamientos con infraestructura básica, y declarar áreas protegidas en sectores de turberas y corredores de senderos.

Además, piden audiencias públicas y participación comunitaria antes de avanzar con el proyecto.

La ampliación del ejido urbano multiplicando su superficie por 10 plantea una disyuntiva que involucra el futuro de Ushuaia: expandir la frontera urbana con los riesgos ambientales y operativos que ello conlleva, o invertir en ordenar y fortalecer la ciudad existente para preservar los ecosistemas y la actividad turística que la sostienen.

La decisión definirá no solo el uso del suelo sino el futuro del paisaje que distingue a la ciudad más austral del planeta.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/naturaleza-en-jaque-controversia-por-el-proyecto-de-expansion-de-una-de-las-ciudades-mas-australes-nid18042026/

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