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No hay intocables en Racing: una crisis que nadie vio venir, apuntes internos y un DT que asoma por sorpresa

Volcánico, Gustavo Costas habla y derrama como lava las palabras que denotan la furia que le provocó la paupérrima actuación de Racing ante Aldosivi, en Mar del Plata. “Pienso que fue uno de ...

Volcánico, Gustavo Costas habla y derrama como lava las palabras que denotan la furia que le provocó la paupérrima actuación de Racing ante Aldosivi, en Mar del Plata. “Pienso que fue uno de los peores partidos desde que estamos. No se puede jugar así. Quedamos mal con todo el mundo, con la gente que nos vino a apoyar a pesar de los tres partidos que habíamos perdido. Nosotros no podemos jugar de esta manera. Por eso vamos a ver cómo seguimos”, disparó el técnico de Racing, que quedó sumamente golpeado tras las derrotas con Independiente, River y Botafogo.

La frase “vamos a ver cómo seguimos”, en el contexto de una exposición en la que el entrenador se disculpó ante la prensa porque no aceptaría preguntas, abrió especulaciones sobre si pensaba dar un paso al costado. “A Gustavo no se le pasa por la cabeza renunciar, ya está enfocado en el partido con Barracas Central”, le enfatizó a LA NACION uno de los integrantes del círculo de confianza del ídolo, quien agregó que la expresión del estratega en la conferencia “fue malinterpretada”.

Costas, en un minuto y medio de alocución, diagnosticó que “el problema no es táctico, es de actitud”. “Estoy muy mal por el partido desastroso que hicimos, así que buenas noches para todos”, cerró el técnico en la tarde marplatense. Más allá del fallido, la realidad indica que a su equipo, hace varias fechas, no lo alumbra el sol de los resultados ni de los rendimientos. Para el conductor del plantel, sin embargo, la principal barrera para reencontrarse con la senda victoriosa es actitudinal. Ese análisis, que desestima las pocas variantes que la Academia presenta desde el juego, también es parte del problema.

El día después del 1-1 con Aldosivi, que se vivió como derrota, lógicamente escasearon las sonrisas en Racing, que se entrenó en Avellaneda de cara al duelo con Barracas Central, un rival directo en la pugna por clasificarse a los octavos de final del Apertura. El Guapo, con 20 unidades, está en zona de playoffs y aventaja por un punto a la Academia, que buscará una victoria que se erige imperiosa. En la última jornada, el fin de semana del 3 de mayo, el equipo de Costas será local nuevamente, ante Huracán.

El entrenador no tuvo una charla puntual con el plantel este lunes tras lo sucedido en el estadio José María Minella, donde en la previa al partido había bancado a los jugadores, durante un evento realizado por la filial racinguista de Mar del Plata. “A estos pibes los criticaron, los tiraron abajo, pero lo dieron vuelta y se jugaron la vida. Sosa jugó con un ojo menos, Maravilla jugó fracturado. Hay que valorar lo que hicieron: dieron más de lo que pudieron haber dado otros jugadores”, había sentenciado Costas, lo que provocó el delirio de los fanáticos presentes.

Al día siguiente, cuando Racing perdía 1-0 con el débil Aldosivi, Santiago Sosa fue reemplazado durante el segundo tiempo. Con la salida del capitán, de pésimo rendimiento en la Feliz y con muy flojos desempeños como mediocampista central durante esta temporada, subyace un mensaje: no hay intocables. “No jugué el primer tiempo y no sé qué sentían mis compañeros adentro, pero después me tocó entrar y me pasó lo mismo. Soy uno de los principales responsables de la situación en que estamos. No me gusta ni estoy cómodo”, afirmó Bruno Zuculini, autocrítico por cómo Racing resultó superado en todos los rubros por el Tiburón.

Ezequiel Cannavo, el refuerzo que llegó con menos cartel en este mercado de pases y mostró mejores rendimientos este año, había sorprendido luego de la derrota con Botafogo al observar lo mismo que luego diría Costas: “Creo que nos falta un poco más de actitud, de motivación. Yo que lo vi de afuera, sé que si por algo se caracterizó Racing fue por los huevos y la garra en todos los partidos. Hay que seguir luchando”. La advertencia del ex Defensa y Justicia causó ruido puertas adentro del vestuario, donde tuvo que aclarar ante sus compañeros que no consideró que viera falta de voluntad colectiva.

Solari se fue del entrenamiento

En esas horas convulsionadas, durante el entrenamiento del último jueves, Santiago Solari recibió una fuerte entrada durante un ejercicio, se enojó por lo ocurrido y se marchó del campo de juego antes del final de la sesión. Cuando la Academia anunció las bajas de Gastón Martirena e Ignacio Rodríguez, por lesiones musculares, incluyó en su parte médico a Solari por una contractura. Más allá de esa circunstancia, el delantero –uno de los predilectos de Costas- había sido sancionado con la exclusión de la convocatoria por lo acontecido en la práctica.

Diego Milito se dirigió al vestuario después de la problemática igualdad en Mar del Plata. El video, que rápidamente circuló en las redes sociales y fomentó diversas especulaciones al respecto, en realidad capturó una práctica que es habitual para el presidente. “Diego habló con todos, como hace habitualmente después de los partidos. No es algo nuevo ni que tenga que ver con éste momento”, subrayaron distintas fuentes ante la pregunta de LA NACION sobre esa escena.

El ídolo y ahora máximo dirigente hace del silencio público un sello casi inmodificable, aunque contempla –junto con su entorno- cómo las críticas rodean su imagen, antes inmaculada. “Cuando gana Racing, ganan los jugadores y el cuerpo técnico; cuando pierde, pierde Milito”, consideran algunos integrantes de la vida política del club sobre cómo son medidas las victorias y las derrotas durante esta gestión.

Sebastián Saja, el director deportivo que asumió ese rol de la mano de Milito, también empieza a recibir reproches porque varios de los refuerzos que llegaron no tuvieron rendimientos destacados. “Nunca le haría a Racing gastar el dinero que no tiene. Racing ha tenido una muy mala experiencia cuando ha gastado más de lo que ha podido. Y si hay algo en lo que nosotros no podemos fallar es justamente en eso”, había declarado el ex arquero –en el sitio oficial del club- sobre una política de contrataciones que despertó críticas de los hinchas.

Ahí reside uno de los puntos clave que exhibe el choque de concepto entre el tándem Milito-Saja y la óptica de Costas: cómo desarrollar el proyecto deportivo de Racing. La relación entre todos ellos es cordial, con diálogo y sin reproches públicos respecto al trabajo del otro, pero hay situaciones que grafican diferencias de base. Para Milito, desarrollar la infraestructura es fundamental. Y para lograr ese avance, la venta de jugadores formados en el club resulta esencial. Para Costas, que desde que asumió se planteó “llevar a Racing a lo más alto y volver a salir campeón”, la urgencia es lo inmediato. Y en esa inmediatez, su prioridad no han sido los juveniles.

La renovación del contrato de Costas por tres temporadas, plazo que coincide con el resto de la duración del ciclo presidencial de Milito, fue una jugada arriesgada y con visos demagógicos por parte de la dirigencia. No es que desde el club no ponderen la innegable revolución anímica que generó el técnico, fundamental para conmover a sus dirigidos y guiarlos durante dos temporadas a los primeros planos continentales y nacionales, pero jamás se trató del entrenador que coincidiera con el perfil “ideal” de Milito y de la secretaría técnica.

En ese sentido, cuerpo técnico y secretaría buscaron consensos con algunos de los nombres que llegaron durante los distintos mercados de pases, aunque está latente que las características que preferirían unos y otros no van de la mano. Con dos partidos decisivos por delante en el Apertura, ya que una eliminación en la etapa de grupos representaría un papelón para el club, y otros cuatro encuentros para decidir su futuro en la Copa Sudamericana, aún no se pone sobre la mesa algo evidente: el receso de junio tendrá, probablemente, el mayor recambio de la base del plantel de este ciclo.

Si los resultados y el tan benévolo sistema del torneo argentino dejan a Racing en carrera para los playoffs, el éxito podría ser una consecuencia que no necesariamente esté ligada a un camino de rosas. Con tropiezos tanto en las contrataciones como en las faltas de respuestas futbolísticas de un lado y del otro de la línea de cal, la Academia se debate entre una clasificación obligatoria que puede virar a fracaso rotundo si no se concreta.

Costas, más allá de su estruendosa declaración en Mar del Plata, se plantea seguir y cumplir su vínculo. Ante rumores que daban cuenta de un presunto contacto de la Academia con Javier Mascherano, quien recientemente renunció a la dirección técnica de Inter Miami, desde Racing fueron terminantes frente a la consulta de LA NACION: “Eso es falso, humo”.

Milito, cuyo proyecto tiene una idea que básicamente se contrapone con parte de la manera de gestionar de Costas, a quien eligió hasta el final de su gestión, transita su primer año y medio de presidencia entre los anhelos de “un Racing cada día más grande” a nivel edilicio y el riesgo de quedarse encerrado en la contradicción de no querer pagar el eventual costo político de una decisión impopular.

El viernes, ante Barracas Central, Racing se juega parte de sus chances de clasificar y, también, las posibilidades de aplacar temblores o profundizar un antiguo (pero latente) espíritu autodestructivo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/no-hay-intocables-en-racing-una-crisis-que-nadie-vio-venir-apuntes-internos-y-un-dt-que-asoma-por-nid21042026/

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