Parte del paisaje
Es aterrador cómo las guerras se vuelven parte del paisaje. Para el muchachito sirio que aparece en esta foto (tal vez un pastor, a juzgar por la oveja con la que parece estar jugando), la guerra ...
Es aterrador cómo las guerras se vuelven parte del paisaje. Para el muchachito sirio que aparece en esta foto (tal vez un pastor, a juzgar por la oveja con la que parece estar jugando), la guerra no es algo extraño: vive en un país que durante años se desangró en un cruento conflicto interno. Vaya a saberse los relatos que habrán circulado en su familia, los posibles desplazamientos, las muertes cercanas. Tal vez por todo eso no muestra ni una sombra de susto mientras pasa junto a semejante pedazo de misil, hundido en la tierra, insólitamente arrojado -en medio del conflicto en Medio Oriente- en una zona evidentemente rural y (felizmente) fracasado en la misión de explotar. Como las minas antipersonales de la Segunda Guerra que cada tanto se encuentran en distintas zonas de Europa, este misil -posiblemente aún peligroso- quizás quede por años allí, suerte de tótem que debiera causar pavor, pero que por lo pronto genera curiosidad.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/parte-del-paisaje-nid13032026/