Polémica en Colombia por el exabrupto de un juvenil argentino tras el 0-4 en la final del Mundial Sub 17
La final del Sudamericano Sub-17 dejó mucho más que el título de Colombia tras el contundente 4-0 frente a Argentina. También abrió una polémica que rápidamente cruzó fronteras y se instal...
La final del Sudamericano Sub-17 dejó mucho más que el título de Colombia tras el contundente 4-0 frente a Argentina. También abrió una polémica que rápidamente cruzó fronteras y se instaló en el centro de la escena: la fuerte declaración de un juvenil argentino en caliente, apenas terminado el partido.
El protagonista fue Julio Coria, quien, visiblemente afectado por la derrota, lanzó una frase que generó repercusión inmediata. “Yo sé que los vamos a agarrar en el Mundial y les vamos a romper el orto como lo hacemos siempre”, expresó en diálogo con la transmisión oficial (que equivocó su nombre en el videograph con el de su compañero Felipe Echenique), en un tono que fue interpretado como provocador y ofensivo.
El contexto explica —aunque por supuesto no justifica— el exabrupto. Argentina había sido claramente superada en la final, en un partido que se le descontroló por completo: terminó con tres expulsados, sin respuestas futbolísticas y con una sensación de impotencia que se trasladó a las declaraciones post partido. En ese escenario, Coria reaccionó desde la bronca, con una frase que rápidamente se viralizó.
La fuerte declaración del Sub 17 Julio Coria tras la derrota ante ColombiaDel otro lado, la consagración de Colombia tuvo un peso histórico. El equipo cafetero volvió a levantar el trofeo después de 33 años, repitiendo lo conseguido en 1993, con una actuación dominante en la final. Los goles de Miguel Agámez —por duplicado—, Matías Caicedo y José Escorcia reflejaron en el marcador una superioridad que también se vio en el juego.
Pero lo que debía ser una celebración deportiva quedó parcialmente opacado por la controversia. En Colombia, la frase del juvenil argentino fue ampliamente rechazada, tanto por hinchas como por distintos sectores vinculados al fútbol, que la consideraron innecesaria y fuera de lugar, especialmente en categorías formativas. En redes sociales, las críticas se multiplicaron en cuestión de minutos.
También hubo quienes bajaron el tono y encuadraron la declaración dentro del folclore del fútbol sudamericano, donde las frases picantes suelen formar parte de la cultura competitiva. Sin embargo, incluso en ese marco, el hecho de tratarse de futbolistas juveniles reabrió el debate sobre los límites y la responsabilidad en este tipo de manifestaciones públicas.
Más allá de la polémica, ambos seleccionados ya tienen la mira puesta en el próximo desafío: el Mundial Sub-17 que se disputará en Qatar. Allí, eventualmente, podría darse el cruce que Coria anticipó en caliente.
Una derrota inapelableCon el boleto para el Mundial de Qatar en la mano, la Argentina fue en búsqueda de la gloria en el estadio de la Conmebol, situado a metros del edificio que la Confederación tiene en la ciudad de Luque, en Paraguay. Colombia rompió el sueño de los juveniles y con la goleada por 4 a 0 se adueñó por segunda vez del campeonato Sudamericano Sub17, después de la conquista de 1993.
También reveló la peor cara de la selección: la desilusión, el fracaso, provocó un comportamiento con excesos, que derivó en tres jugadores expulsados. Un paso errático, como ocurrió en el tropiezo con Brasil, donde la derrota expuso que el desborde emocional empuja a revisar las conductas.
El resumen de la finalEnredados y frustrados, confundieron el empuje y la rebeldía con foules y reacciones desmedidas, que fueron sancionadas por el árbitro paraguayo David Ojeda, que dirigió también a la selección en la caída con escándalo frente a Brasil.
Mateo Mendizábal, por una fortísima falta, fue la primera tarjeta roja; el gol de Escorcia, a pura fantasía, movimientos que hizo también con el partido empatado, alimentó el mal comportamiento y Alan Alcaraz y el capitán Escobar, por reacciones antideportivas, también se marcharon expulsados.
La derrota fue la peor despedida: porque se trató de una final, pero en particular porque en los dos tropiezos se manifestó un mal comportamiento. Conductas para subsanar, porque son jóvenes que futbolísticamente tienen condiciones excepcionales.