Polémica en Rosario por un proyecto para levantar una torre en la zona del Monumento a la Bandera
La histórica casona de avenida Belgrano 548, ubicada en el Área de Protección Histórica (APH) en la zona del Monumento Nacional a la Bandera, en Rosario, se convirtió en el centro de una debat...
La histórica casona de avenida Belgrano 548, ubicada en el Área de Protección Histórica (APH) en la zona del Monumento Nacional a la Bandera, en Rosario, se convirtió en el centro de una debate urbanístico y patrimonial, debido a un proyecto, impulsado por los propietarios, que busca construir una torre de once pisos sobre el fondo del lote manteniendo la fachada original.
Mientras sus dueños denuncian que la catalogación oficial transformó la vivienda de su infancia en una “ruina inhabitable”, el plan de reconversión, respaldado por el municipio, espera el aval del Concejo Deliberante que debería hacer una excepción al Código Urbano. En tanto, el Colegio de Arquitectos advierte sobre el impacto en el patrimonio.
Tras años de desocupación, el inmueble atravesó diversas dificultades. Al estar incluido dentro del catálogo de valor patrimonial, sus posibilidades comerciales se vieron limitadas. Inicialmente estuvo en alquiler durante dos períodos pero el progresivo deterioro frenó cualquier avance. Un intento posterior de locación terminó por confirmar que, debido a su estado de ruina ni la venta ni el alquiler resultaban viables.
La casona sufrió varias intrusiones que obligaron a los propietarios a reforzar la seguridad. Se instalaron chapas, rejas y cadenas en las ventanas que, tras ser violentadas, debieron ser tapiadas. Además, la puerta principal requirió numerosas reparaciones debido a los constantes daños.
“Nuestra casa de la infancia se transformó en un problema en los últimos 15 años. Hace seis años que no se puede alquilar ni vender”, afirmó Luciano Agüero, uno de los propietarios del inmueble, en diálogo con La Capital.
Y añadió: “Esa casa tuvo seis intrusiones, no se puede habitar, ni disponer, ni alquilar, ni vender. Deseamos que esta solución no sea vista desde una posición política, sino de una necesidad concreta de una familia”.
Por su parte, el Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Santa Fe, Distrito 2-Rosario, expresó en una nota al concejo municipal de Rosario su preocupación y oposición sobre la construcción del edificio citando que excede los límites de a los límites de altura establecidos por el Código Urbano y pone el riesgo el estatus de área protegida.
“Resulta contradictorio que aún siga en tratamiento una excepción en uno de los sectores más sensibles y valiosos de la ciudad, donde justamente deberían extremarse los cuidados, garantizando el respeto por las alturas, el tejido y el carácter que se busca preservar donde se encuentra nuestro símbolo máximo, el Monumento Nacional a la Bandera”, argumentaron.
Y sostuvieron: “Resulta innecesario y riesgoso habilitar una construcción que no respete la altura máxima de 14,50 metros establecida por la normativa. Si en las Áreas de Protección Histórica -las más significativas y de mayor relevancia histórica y patrimonial- se flexibilizan las alturas, se debilita la política de preservación urbana y se pasa a resolver caso por caso, generando la presunción de que cualquier proyecto puede exceptuarse. Esto vuelve obsoletas las ordenanzas y el Código Urbano, y debilita la planificación urbana de Rosario. Sostenemos que el desarrollo urbano y la preservación patrimonial no son incompatibles".
En tanto, el intendente Pablo Javkin respaldó el proyecto y consideró a sus detractores como el “club de defensores de ruinas” en el reciente congreso nacional de la Cámara Argentina de la Construcción que albergó Rosario.
“Prefieren que una propiedad se caiga antes que generar una solución que permita sostenerla”, cuestionó a quienes se oponen a las nuevas construcciones en el municipio. Allí también defendió los cambios impulsados por el municipio en esta materia, con un nuevo enfoque que busca compatibilizar preservación y desarrollo.
En sintonía, el dueño de la propiedad aclaró al mismo medio citado que no se construirá “una megatorre”. “Es algo mínimo y la única salida que además le daría vida a una zona que no es comercial. Entendemos que es la única salida”.
Y concluyó: “(La casona) tiene un valor afectivo muy grande, pero no es amigable para vivir y es un problema que heredamos. Que se conserve la casona es importante, nadie más que nosotros le tiene más afecto”.