Qué implicaría que EE.UU. retire su apoyo al Reino Unido en la disputa por Malvinas
WASHINGTON.- La filtración del ...
WASHINGTON.- La filtración del correo electrónico interno del Pentágono que, según publicó la agencia Reuters, contempla la suspensión del apoyo del gobierno de Donald Trump al Reino Unido en su disputa con la Argentina por las Islas Malvinas retumbó este viernes a tres bandas, en Buenos Aires, Londres y Washington.
Mientras diversas fuentes oficiales norteamericanas y argentinas consultadas por LA NACION prefirieron mantener reserva sobre el tema, de amplia repercusión en Gran Bretaña, los especialistas pusieron el foco en que, si bien es una posibilidad que Trump tome una decisión de ese tipo, en caso de hacerlo supondría un fuerte revés para las relaciones con la administración del premier Keir Starmer, que se han tensado en los últimos meses.
“Es absolutamente posible que la administración Trump modifique su postura sobre las Malvinas, dado que tiene la facultad de hacerlo de manera unilateral. Por consiguiente, ese escenario es factible", señaló Garret Martin, experto en política exterior y seguridad global de la American University, en esta capital.
“Sin embargo, no estoy convencido de que vayan a proceder de ese modo, ya que supondría un golpe considerable para las relaciones con el Reino Unido. Por tanto, ¿es probable que esto suceda? A día de hoy, no. Pero el mero hecho de haber enviado ese mensaje resulta, en sí mismo, sumamente significativo“, añadió a LA NACION el experto, que recordó que el rey Carlos III emprenderá el lunes próximo una visita de Estado de cuatro días a Estados Unidos en un contexto marcado por las tensiones transatlánticas por la guerra contra en Medio Oriente.
Según la filtración, el correo electrónico interno del Pentágono esboza las opciones de Estados Unidos para castigar a los aliados de la OTAN que, en su opinión, no apoyaron las operaciones norteamericanas en la guerra contra Irán, con la reticencia a conceder derechos de acceso, base y sobrevuelo en el marco del conflicto que estalló el 28 de febrero.
De acuerdo a la postura del Departamento de Estado norteamericano -que no respondió a una consulta específica de LA NACION sobre la filtración- el conflicto entre la Argentina y el Reino Unido “es un asunto bilateral que debe resolverse directamente entre los gobiernos”, y alienta “a ambas partes a que resuelvan sus diferencias mediante el diálogo a través de los canales diplomáticos habituales”.
“Reconocemos la administración de facto del Reino Unido sobre las islas, pero no nos posicionamos respecto a la soberanía”, señala en su sitio web, que utiliza ambos términos, Malvinas y “Falklands” (como la llaman en inglés los británicos), para referirse a las islas.
Según señaló Ed Power, del Royal United Services Institute (RUSI), el centro de estudios sobre defensa y seguridad más antiguo del mundo con sede en Londres, a la cadena BBC, si el gobierno estadounidense cambiara su postura hacia una en la que respaldara las reivindicaciones argentinas sobre las islas, eso sería “bastante significativo”, porque “podría llevar a otros países a inclinarse también en esa dirección”.
El impacto en las relaciones entre Washington y Londres “sería grave por diversas razones” en caso de que Trump avanzara en un cambio de la postura norteamericana sobre las Malvinas, sostuvo Martin.
“En primer lugar, porque se sumarían a una situación preexistente en la que se produjo un descenso considerable en Gran Bretaña y Europa en general en la confianza o la aprobación hacia Estados Unidos y, en particular, hacia Trump“, dijo el experto, que recordó el episodio reciente en el que el líder republicano denigró el servicio prestado por los soldados británicos y de otras naciones en la guerra en Afganistán.
El segundo elemento, amplió, radica en la medida en que "esta situación podría extenderse y afectar a otros asuntos de gran relevancia, ya sean las relaciones comerciales o la cooperación en materia de inteligencia”.
En ese sentido, anoche Trump advirtió que Estados Unidos podría tomar represalias con un “arancel importante” si Gran Bretaña continuara aplicando a empresas como Apple, Google y Meta un impuesto del 2% sobre los servicios digitales (aplicado en 2020).
“Si no eliminan el impuesto, probablemente impondremos un arancel elevado al Reino Unido”, señaló durante un evento en la Casa Blanca, justo en la previa de la visita de Carlos III. El mandatario también dijo que creía que con su presencia el monarca podría ayudar a reparar la relación de Washington y Londres, tras varios chispazos de Trump con Starmer.
“Existe un riesgo real de que se produzca un mayor deterioro en una relación que, de por sí, ya se enfrenta a desafíos de considerable magnitud en la actualidad“, dijo Martin, que opinó que la filtración constituía más bien una forma de arremeter contra los aliados y no de un asunto específicamente centrado en la Argentina.
El hecho se produce en momentos en que la Casa Blanca y la Casa Rosada mantienen un estrecho vínculo, apalancado por la sintonía entre Trump y el presidente Javier Milei. El Gobierno tiene en la administración republicana a su principal aliado aliado internacional.
“Existe un patrón en esta administración consistente en provocar a los aliados o a otros países. Con su estilo comunicativo a veces hay una estrategia deliberada. Se sabe que en Washington se producen numerosas filtraciones que resultan ser demasiado intencionadas, en lugar de accidentales. De modo que cabe preguntarse, en este caso, si no se trata también de una táctica“, deslizó.
En caso de que Estados Unidos cambiara su postura sobre las Malvinas, “podría darse una situación en la que la Argentina impulse alguna iniciativa en la ONU y Estados Unidos la apoyara o, al menos, no la bloquea activamente”, señaló Power. Las islas figuran en la lista de Territorios No Autónomos de las Naciones Unidas desde 1946.
El Comité Especial de Descolonización (C-24), órgano subsidiario de la Asamblea General de la ONU, examina la “cuestión de las Islas Malvinas” desde 1964. Teniendo en cuenta su recomendación, en 1965 la Asamblea aprobó la resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido en torno a las islas.
En junio pasado, como ocurre desde hace varios años, el C-24 aprobó por consenso una resolución que insta a reanudar las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido para resolver la disputa, que comenzó con la invasión británica en 1833.
En su presentación en la reunión anual del C-24 en Nueva York, el año pasado, el entonces canciller Gerardo Werthein sostuvo el reclamo de la Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y consideró existían "condiciones favorables para abrir una nueva etapa de diálogo" con el Reino Unido que permitiera “abordar de manera constructiva todos los temas de interés mutuo, incluyendo la cuestión de soberanía”.
Las Naciones Unidas se encuentran inmersas en el proceso de elección de su secretario general, que sucederá al portugués António Gueterres a partir de 2027. Uno de los cuatro postulantes es el diplomático argentino Rafael Grossi.
En una entrevista con dos medios argentinos en Nueva York, tras una audiencia para defender su candidatura, Grossi fue consultado por LA NACION sobre si el conflicto entre la Argentina y el Reino Unido por las Malvinas podía ser un obstáculo para su postulación, dado que el país europeo es uno de los cinco miembros del Consejo de Seguridad con poderse veto (junto a Estados Unidos, China, Rusia y Francia).
“No, en absoluto”, respondió el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que remarcó que trabaja con Reino Unido “hace muchísimos años, en temas muy sensibles”, y que siempre ha tenido “una relación muy buena y muy profesional”.