Fernando Brom dejó de ser subsecretario de Ambiente de la Nación. La presentación de renuncia había sido ofrecida por el propio exfuncionario el viernes pasado. El documento de renuncia circuló todo el fin de semana aunque durante se sabía poco de si sería firmada en medio de la crisis que vivía la cúpula de Gobierno.
De acuerdo a fuentes cercanas a la cartera, desde fines del año pasado se había planteado la salida de Brom, aunque el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni decidió no ejecutar la orden. Hoy se confirmó su salida en el Boletín Oficial.
En la antesala de la salida de Adorni de aquel puesto, tras meses de presiones por los escándalos que apuntan a denuncias por enriquecimiento ilícito, desde Jefatura de Gabinete firmaron la renuncia del subsecretario.
Todavía no es certero quién será nombrado a la cabeza de la cartera ambiental. Tampoco se sabe si la dirección de la política climática permanecerá caminando hacia una marginación cada vez más grande en la agenda pública nacional. Desde Jefatura de Gabinete dijeron no tener todavía candidatos en la mesa.
Brom fue el segundo que encabezó la cartera de Ambiente. Los vínculos que lo posicionaron en el cargo forman parte del ala moderada del Gobierno. Llegó de la mano de Guillermo Francos tras la renuncia de la exsubsecretaria Ana Vidal de Lamas, que dijo sufrir agotamiento. Ella mantenía la misma política de reducción estatal y ajuste que después continuó su sucesor.
Impulsó una gran cantidad de ajustes dentro de la estructura estatal además de apoyar polémicas reformas en la legislación ambiental vigente. Una de las medidas más recientes fue la disolución de la Dirección de Cambio Climático. Una dependencia sostenida en su mayoría por fondos internacionales que fue eliminada del organigrama hace unos meses, algo que fue comunicado a través del Boletín Oficial el 22 de abril pasado. Hoy en día quedan dos direcciones activas dentro de la subsecretaría.
Desde el inicio de la administración libertaria la subsecretaría funciona despojada de su estatus ministerial anterior y de más del 70% de su presupuesto, proveniente del Tesoro, en un terreno federal con intereses variopintos y como parte de uno de los gobiernos más negacionistas del cambio climático a nivel mundial: uno que catalogó al ambientalismo como una bandera detrás de la que el marxismo se esconde y que dijo frases como “ojalá Argentina contaminara más”.
En ese contexto, la gestión de Brom enfrentó la difícil tarea de mostrar resultados sin avivar el escozor libertario sobre esta agenda. Poco después de asumir, él afirmó en entrevista con LA NACION que estaban trabajando “más que nunca”. También planteó que estaba en contra de “ideologizar al ambiente”, refiriéndose a vincular los problemas ambientales con pobreza y cuestiones de género.
En el marco de las recientes reformas ambientales, Brom se mostró alineado completamente con el oficialismo durante la reforma a la Ley de Glaciares, en la que manifestó su apoyo público durante las sesiones informativas previas a su tratamiento. A pesar de esto, dentro del Gobierno, Brom había sido criticado por sus escasas apariciones públicas en medios de comunicación.
Incumplimiento de compromisos climáticosA pesar de haberla elaborado, durante la administración de Brom, no se publicó la actualización de las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) el año pasado. Este es un documento que todos los países miembros de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático debían entregar este año y que expresa sus ambiciones de acción frente a la crisis climática.
La actualización de las NDC había sido elaborada durante estos dos años por técnicos de la Subsecretaría de Ambiente y financiada con fondos internacionales. Aunque el documento está terminado, el Gobierno aún no lo presentó ante Naciones Unidas. Según informaron dos funcionarios vinculados al proceso, “permanece en Cancillería” para su revisión final.
Brom planeaba entregar este documento acompañado de una presentación pública en Brasil el año pasado; sin embargo, nada de eso ocurrió. Uno de los principales esfuerzos de su gestión fue precisamente acompañar la elaboración y aprobación de las nuevas NDC, pese a la reducción del personal y al rol cada vez más marginal que ocupa la política ambiental en la actual administración.
Adelante hay dos conferencias de Naciones Unidas con gran relevancia internacional: La COP 31 sobre cambio climático y la COP 17 de Diversidad Biológica. Hasta el momento no se sabe si desde Ambiente enviarán técnicos, y si desde Cancillería habrá representación política.