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Reseña: Mil cosas, de Juan Tallón

Los días de cierre suelen ser estresantes. Travis tiene un puesto de responsabilidad en una revista, donde los rumores de despidos son tan frecuentes como la constante precarización en la que viv...

Los días de cierre suelen ser estresantes. Travis tiene un puesto de responsabilidad en una revista, donde los rumores de despidos son tan frecuentes como la constante precarización en la que vive el periodismo: nada le produce más inquietud que la idea de quedarse sin trabajo. Nunca le pasó que lo echaran, sabe que es una pieza clave del engranaje, pero le taladra la cabeza al dormirse.

Anne, su mujer, le resta importancia y está preocupada porque encuentra la heladera vacía y no sabe qué van a comer esa noche. Un viejo Mitsubishi de la familia hace ruidos en su andar y, por si fuera poco, no le anda el aire acondicionado con un clima de casi cuarenta grados en una ola de calor asfixiante. El hijo de ambos, Iván, es todavía un bebé y por momentos chilla irracionalmente. “Le suda el pelo a chorros, aunque en la cuna está solo con el pañal, sin camiseta. Anne le acaricia la cabeza para secársela. Eso lo tranquiliza, pero solo durante unos segundos”, se lee en la trama principal de Mil cosas, del español Juan Tallón (Vilardevós, Ourense, 1975), el relato de los días agitados de una pareja en la víspera a unas vacaciones.

Las emociones se sienten como una olla a presión. Tampoco es que Anne tenga una válvula de escape en su trabajo: se pasa los días en una oficina atendiendo crisis y llamadas, mientras un insulso compañero le escribe un mensaje desconcertante. Hay decisiones insignificantes que se agrandan cuando se pierden de vista, por el efecto de la mala suerte, y al cabo del tiempo acaba por ocasionar molestias enormes. “Las cosas pequeñas no son nada, y de golpe se vuelven notables”, dice el narrador, en tercera persona.

Extraños y al mismo tiempo unidos por una rutina que les exige una batería de problemas a resolver, Anne y Travis se desploman en la cama. Se hunden en la repetición de la abulia, son de los que planifican todo tanto que el olvido de un detalle les puede desbaratar su confortable vida. Existir, para ellos, se ha puesto pesadísimo, con una larga lista de cosas pendientes.

El tráfico callejero se contrae, se suceden amasijos de pensamientos rotos, y estafas electrónicas estallan entre celulares que queman en las manos. La pareja, a la vez, debe lidiar con situaciones desagradables en sus trabajos, ¿están perdiendo el control de sus vidas? Mil cosas es de esas novelas que se leen de un tirón, que respiran adrenalina, sudor y suspenso.Autor de ficciones como Rewind y Fin de poema, Tallón habla de criaturas con agendas tan alborotadas que, de un minuto a otro, se convierten en peligrosos juguetes del destino. Víctimas y verdugos de la Europa actual, donde “el calor convierte a la gente en pedazos” bajo un ritmo frenético del relato, acorde a la tensión dramática de sus personajes acorralados en un oscuro laberinto.

Mil cosas

Por Juan Tallón

Anagrama

152 páginas, $ 38.000

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/resena-mil-cosas-de-juan-tallon-nid18042026/

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