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Romina Gaetani: del dolor por la muerte de Ernestina Pais a cómo sigue la causa contra su ex y qué la ayuda a sanar

Estaba haciendo El divorcio del año junto a Ernestina Pais cuando la sacudió ...

Estaba haciendo El divorcio del año junto a Ernestina Pais cuando la sacudió la trágica muerte de su compañera y amiga. El grupo de trabajo decidió parar y enseguida le llegó la propuesta para hacer La ratonera, un clásico de Agatha Christie que se estrenará el próximo 3 de septiembre en el Teatro Liceo. Por estos días, Romina Gaetani volvió a sonreír, aunque todavía transita el duelo. En diálogo con LA NACION, la actriz recordó los días compartidos con Pais, contó cómo sigue la causa por violencia de género que le inició a su expareja y habló de su proceso de sanación.

—Terminaste con El divorcio del año y ahora estás por estrenar La ratonera, ¿cómo se dio?

—La oportunidad llegó de la mano de Juan Caballé, el mismo productor de El divorcio del año, y de Tomás Rottemberg y Javier Faroni, con quien nunca había trabajado. Lamentablemente, con la pérdida de Ernestina, una gran amiga y compañera, Juan me propuso hacer La ratonera el mismo día que dieron de baja la otra obra.

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—¿Ya sabías de qué se trataba?

—Ya la había visto hace más de 10 años y tenía claro el recuerdo de que era una gran obra y hoy que la tengo en mis manos y la estoy sobrevolando mientras la estudio y la ensayo, lo confirmo. Se dio todo: la dirección del gran Manuel González Gil, con quien tuve la suerte de trabajar en La revista nacional producida por Adrián Suar hace muchos años, y con la música de Martín Bianchetti y un elenco maravilloso que incluye a Malena Solda, Betiana Blum, Carlos Belloso, Ludovico Di Santo, Walter Quiroz y Carlos Santamaría. Además La ratonera es un clásico de una de las mejores autoras de novelas policiales y de misterio. Y como si todo esto fuera poco, vuelvo al Teatro Liceo, que es donde debuté hace casi treinta años, de la mano de Pepito Cibrián con un musical hermoso, El Rey David. Estoy muy emocionada también porque el clima de trabajo es muy grato y alegre, pero con mucha concentración al mismo tiempo.

“Fue un shock”

—Muchos de tus colegas dicen que el teatro es sanador. Después de la tragedia de la muerte de Ernestina, ¿esta obra lo es también para vos?

—Para mí, sanador es ir a terapia, el teatro es felicidad. El día de la muerte de Ernestina no hubo función y nunca más volvimos con esa obra. La última vez que la vi fue el día anterior en Luján. La verdad es que no había ánimo de seguir. Fue un shock para todos. En principio le dije a (José María) Muscari que, si bien queríamos seguir con la obra, en ese momento me parecía que teníamos que hacer el duelo y no seguir con la gira como si nada. Esas fueron mis primeras palabras al enterarme de que querían seguir, me parecía que, mínimo, un mes tenía que pasar si se quería retomar el trabajo.

—¿Y qué pasó?

—Que era imposible porque la gira terminaba al mes y medio. Después ya no cerraban las fechas y se empezó a complicar la logística porque algunos actores tenían otros compromisos. Finalmente, decidieron levantarla.

—Eras muy amiga de Ernestina Pais, ¿qué recuerdos te quedan de ella, a más de un mes de su partida?

—No tengo palabras para describir lo que fue conocer a Ernestina porque todavía no caigo. Va más allá de un duelo porque fue algo trágico. Estoy en shock. Me hace bien volver al teatro. Me pone feliz, pero no tengo que ir al teatro para sanar nada. Si eso le sucede a un espectador, a un actor por algo particular, está bien. En mi caso es felicidad. Es vocación más que sanación. A sanar vas a terapia, a la iglesia, haciendo biodecodificación, hablando con tus padres, con amigas...

—¿Y cómo sanás vos?

—Hago todo junto . Me encanta. Hice terapia toda mi vida, desde la adolescencia. Siempre me encantó hablar de mí. Me gusta tener el punto de vista de un profesional, más allá de hablar con mis padres y mis amigas. Me parece interesante. Me gusta tener un acompañamiento en los momentos de la vida que me implican un crecimiento. Durante muchos años estudié metafísica y me metí en el camino de la meditación.

—¿Se podría decir que sos una persona espiritual?

—Sí, soy una persona espiritual en líneas generales... Mi búsqueda se remonta a mis 30 años. Leí mucho sobre diferentes civilizaciones, desde la maya a la egipcia, sobre Lemuria, los atlantes... Investigué sobre la sanación del cuerpo, de la mente y las emociones. Eso estaba ligado a las meditaciones y biodecodificaciones, tomé talleres con una maestra de la India. Me acuerdo de que en ese momento grababa Soy gitano y los fines de semana me encerraba a hacer esos talleres durante diez horas cada día.

Entre la música, la actuación y la dirección

—¿Tenés otros proyectos?

-Desde que me levanto hasta que me duermo, estoy estudiando o ensayando. Y en los baches que tengo, hago música. Siempre es así y será hasta el día que me muera, creo. Y hace dos años que estoy estudiando dirección con Rubén Schumacher y Graciela Schuster; me encanta. Y tampoco dejo de tomar clases particulares de canto y de todo lo que haga crecer a mi actriz.

—¿La música apareció antes que la actriz?

—Casi al mismo tiempo. Estudié un par de instrumentos y no soy buena tocándolos . Soy más buena dirigiendo lo que quiero porque escribo y tengo idea de para dónde quiero ir... Por eso me rodeo de personas que sepan más que yo y dejo que terminen de hacer el trabajo. De todos modos, me quedo participando de la producción, de la edición, de la dirección del videoclip. La música es mi lugar de laboratorio.

-¿Por qué creés que tenés más propuestas como actriz que como cantante?

—Porque se me reconoce más como actriz, llevo trabajando veintitantos años. Me ocupa más la actuación que la música porque en este momento y en todos estos años la música no me dio de comer; por lo tanto, siempre termino haciendo un proyecto que tiene que ver con la actuación. Muchos actores no llegan con su sueldo a fin de mes y tienen otros trabajos. Cada camino de cada persona es particular... Algunos hacen una canción, la pegan y se hacen millonarios de un día para el otro. Si lo pienso, la actriz y la música siempre fueron de la mano, pero me animé primero al camino de la actriz porque sentí que era a lo que menos miedo le tenía. Y si bien no fui al conservatorio, tomé clases de canto toda mi vida y escuché todo tipo de música desde niña porque mi papá daba conferencias de jazz y mi hermano está con la música clásica. Siempre tuve el oído entrenado.

“Me parece raro que hablen de mí”

—La popularidad te llegó de la mano de muchas ficciones en la televisión, ¿cómo te llevaste con eso de ser conocida de un día para el otro?

—Hasta el día de hoy siento que me sigo viendo de afuera, como la Romina Gaetani que vivió en San Martín y que le toca trabajar en un escenario de la calle Corrientes, y después se va a su casa y se pone el pijama y habla con una amiga planeando ir a Córdoba. Nunca me monté en nada... Podía estar manejando en la Panamericana y ver un afiche enorme de una novela mía y decir: “¡Ay, qué linda foto!”, y seguir de largo. A veces, me parece raro que hablen de mí en televisión, pero no más que eso.

—Y de las muchas ficciones que hiciste, ¿te quedás con una en especial?

—Todas me dejaron algo, desde Verdad/Consecuencia donde hice un bolo de un día con Inés Estévez y de ahí pasé a un personaje chiquito en Verano del ’98. Todos los laburos me dejaron algo, con más o menos protagonismo; todos fueron importantes.

—¿Extrañás esa televisión con tantas ficciones?

—Muchísimo. Tuve la suerte de vivir esa época en la que terminabas una novela y ya te llamaban para otra y apenas te dejaban unas semanas de descanso. Sí, la extraño. Más allá de que era agotador grabar tantas horas te daba una estructura. Siempre me gustó el ritmo de la televisión, que es muy exigente, por un lado, pero también te da amigos, una familia a la que ves todos los días por muchos meses. Hoy hay mucho teatro porque Buenos Aires es una ciudad cultural como pocas en el mundo.

De juicios y amores

—Sufriste violencia de género y estás en plena disputa judicial con tu expareja, Luis Cavanagh. ¿Cómo sigue el caso y cómo estás con ese tema?

—Todo eso lo está llevando mi abogado, el doctor Ignacio Trimarco, a quien le estoy muy agradecida. La causa sigue y eso me pone muy contenta. Avancé muchísimo desde que sucedió aquello y estoy muy bien.

—Te hizo una contrademanda diciendo que fue él quien sufrió violencia de parte tuya.

—De eso no voy a hablar.

—Le dijiste a Mirtha Legrand que estás de novia, ¿qué podés contar de esta nueva relación?

—No, de eso no tengo ganas de hablar.

—Pero no te quedaste estancada en el amor, ¿o sí?

—Para nada, siempre sigo adelante.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/romina-gaetani-del-dolor-por-la-muerte-de-ernestina-pais-a-como-sigue-la-causa-contra-su-ex-y-que-la-nid19082026/

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