Sebastien Lagree, creador del método que desafía al pilates: “Estar tumbado 30 minutos haciendo círculos con las piernas nunca va a cambiar tu cuerpo”
Temblor, transpiración y ...
Temblor, transpiración y tonificación, son los tres principios fundamentales del Lagree, la actividad que causa furor en Norteamérica, Europa y, desde hace unos meses, también en la Argentina.
Se trata de un método de entrenamiento que utiliza movimientos lentos y controlados para trabajar múltiples grupos musculares hasta el agotamiento. Su creador, el franco americano Sebastien Lagree, reitera una y otra vez en entrevistas que “no es pilates”. La confusión surge porque, a simple vista, los movimientos lentos y la camilla sobre la que se ejercita son similares a la disciplina desarrollada por Joseph Pilates.
Además de la diferencia de tamaño y funcionalidad de sus camillas, las diferencias en cuanto al entrenamiento radican en que pilates orienta los ejercicios hacia el control motor, el trabajo de la estabilidad y la alineación del cuerpo. En cambio, Lagree está dirigido fundamentalmente al trabajo de la fuerza y la resistencia muscular.
¿Cómo se originó?A principios de los 2000 Sebastien Lagree trabajaba como entrenador personal en un gimnasio de West Hollywood, Estados Unidos. Su forma preferida de ejercicio era el culturismo, pero sus alumnos le exigían entrenar sobre el reformer de pilates. Al cabo de un tiempo la dualidad despertaría en él innovación: “Me decían que no sentían que entrenaban haciendo pilates, así que decidí incorporar pesas de mano y movimientos compuestos de gimnasio como flexiones, sentadillas, zancadas y planchas sobre la camilla”, confesó Lagree al LA Times.
También reconoció: “Todo culturista dirá que si se quiere lograr cambios contundentes en el cuerpo, hay que estimularlo. Estar tumbado boca arriba durante 30 minutos haciendo círculos con las piernas nunca va a cambiar tu cuerpo”.
La rápida tonificación y el aumento de la resistencia en sus alumnos hicieron que el Lagree se divulgara por todo Hollywood: maquilladores, estilistas y estrellas de cine aparecerían en su estudio para probar de primera mano el fenómeno Lagree. Kim Kardashian, David Schwimmer y Michelle Obama son algunas de las celebrities que profesaron públicamente su afición al método.
“Las máquinas de pilates no resistían el entrenamiento que yo impartía”, contó. Eso lo llevó a diseñar su propia versión a gran escala de un reformer, el “megaformer”, una camilla que incorpora plataformas y barras para los pies en ambos extremos, lo que permite a los alumnos trabajar diferentes grupos musculares, como el pecho, los tríceps y los hombros.
Lo que lo diferencia de otras disciplinas populares es que Lagree nunca deja de evolucionar. En recientes entrevistas, Lagree confesó: “Estoy desarrollando la próxima versión del método para que sea aún más antiinflamatoria, utilizando tecnología para favorecer un movimiento seguro y eficaz”.
Desembarco en la ArgentinaHabiéndose dedicado toda la vida a hacer deporte y entrenar, Johanna Tomelic, coach certificada y dueña del primer estudio de Lagree en el país, no podía entender cómo una disciplina nueva le demandaba tanta exigencia corporal. “No podía terminar la primera clase entera”, reconoce. Eso fue lo que le hizo ‘prender la lamparita’, formarse y traer en 2025 la franquicia a Sudamérica, donde el método aún no ha sido explotado como en otras partes del mundo.
Según reconoce, el dominio del cuerpo no es lo único que se logra con el paso de las clases: la mente también se ve desafiada. “A medida que avanzás en la práctica adoptás un alto nivel de concentración, precisión y de resiliencia”, asegura Tomelic. Esto último, explica, tiene que ver con la frustración que despiertan los primeros acercamientos al método. “Los alumnos se abruman y se frustran porque no pueden terminar todos los ejercicios, incluso cuando están acostumbrados a entrenar en el gimnasio 2 o 3 veces por semana”, ejemplifica.
Las primeras clases cuestan, retan y provocan, pero “al cabo de un mes el avance en la fuerza y la resistencia se vuelven notables”, expresa la instructora. “Es un entrenamiento de alta intensidad que demanda un esfuerzo máximo en un corto periodo de tiempo (40 minutos suelen durar las clases)”, agrega.
Santiago Kweitel, médico deportólogo y director de la Diplomatura en Medicina Deportiva Pediátrica de la Universidad Favaloro, explica que, además de la fuerza y la resistencia, el Lagree puede ser beneficioso para:
El control de la posturaEl trabajo de la zona media del cuerpo El fortalecimiento del core @ritual.njMen do Lagree too #allendalenj #lagreefitness #megaformer #fitnessstudio
♬ No Broke Boys - Disco Lines & TinashePuede ser practicado y adaptado a personas con todo tipo de estado físico, incluso sedentarios. Tomelic explica que la adaptación no se hace con cambios en la rutina de ejercicios sino en el acortamiento de los tiempos de trabajo. “Vamos modificando el tiempo en que la persona ejecuta la repetición de cada ejercicio. Así, por ejemplo, personas más avanzadas van a realizar una estocada en 30 segundos y, un principiante, en 10″.
El movimiento debe ser superlento. Por eso, reconoce, es tan común el error de pensar que los ejercicios se hacen uno tras otro y a un ritmo automático. “En todo ese recorrido que hacemos para concretar el ejercicio vamos ajustando el abdomen, la posición de los hombros, del cuello, de las rodillas”, dice y añade: “Llegás a internalizar el movimiento del cuerpo de una manera casi perfecta”.
Consultado por posibles contraindicaciones en la práctica del método, Kweitel sostiene que Lagree es apropiado para personas que están empezando a entrenar o que no practican ningún deporte específico. “Sus resultados están más orientados al fitness”, enfatiza. En el caso de deportistas señala que puede ser un método complementario, pero que definitivamente no reemplaza el entrenamiento de la fuerza ni de la potencia específica de cada disciplina deportiva.
Por último, reconoce que la práctica requiere obligatoriamente de la supervisión de un instructor/profesor para seguir la técnica correcta y hacer todos los movimientos sin correr el riesgo de lastimarse. “Lo ideal sería combinarlo con alguna actividad aeróbica como puede ser caminar, trotar, andar en bicicleta, nadar y de esa forma potenciar los beneficios”, dice.