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Solo se veían pasar, pero 20 años después una casualidad los llevó a reconocerse “¿Querés un amor que dure o que arda?"

Cynthia y Gabriel prefieren que los llamen Cyn y Gaby. Se conocieron...

Cynthia y Gabriel prefieren que los llamen Cyn y Gaby. Se conocieron cuando tenían 17 años pero solo uno de ellos se enamoró del otro.

Ella es de Capital Federal, él nació en Brasil, pero vivió en Argentina: primero en Suárez, partido de San Martín y luego en CABA.

A los 17 años Gaby empezó a trabajar en una feria llamada Canguro ubicada en Munro, enfrente a la clínica Independencia, seguramente los lectores de la zona reconocerán el sitio. Aquella fue su primera experiencia laboral y también el comienzo (aunque ellos no lo sabían) de una historia de amor en cuotas.

Una charla ocasional de 20 segundos

Era el año 2007, y el primer día de trabajo de él fue en el mes de abril, en un puesto de relojes. Mientras tanto Cyn, de su misma edad, trabajaba en un puesto de ropa de talles especiales para mujeres.

El puesto de Gaby quedaba muy pegado a los baños y a la entrada de la feria, una ubicación que llevaba a Cyn a pasar si o si todos los días por el puesto de los relojes de Gaby. Cada vez que ella pasaba él la miraba, pero sentía un ataque de timidez y pánico, tanto que si bien se animaba a decirle algunas palabras, era poco y nada, sus cruces quedaban en una charlita de 20 segundos, cada vez igual.

Nunca hubo más que esas micro conversaciones, no intercambiaron números de teléfonos, ni cuentas de Facebook que era lo acostumbrado en ese entonces; más aún, ni siquiera conocían sus apellidos, solo sus nombres. Claro está que con tan poco contacto tampoco se formó una relación de amistad. Cyn habrá pasado mil veces por allí pero jamás tuvieron una charla fluida, aunque esos segundos diarios al verla pasar y saludarse bastaron para que Gaby se enamorara de ella.

“Es muy raro, medio cósmico pero tierno”

Cuatro años después, en el 2011 Gaby renunció al puesto de relojes, y Cyn al de indumentaria de talles grandes. No tenían gente en común dentro de aquel lugar de trabajo con lo cual Gaby no tenía forma de buscarla.

Sin embargo, tres años más tarde a Gaby le apareció como sugerencia en Facebook una cara que conocía y el nombre de ella. No entendía por qué, no tenían amigos en común, grupos de actividades ni afinidades, solo un algoritmo tocado por cupido. Sin pensarlo le envió un mensaje pero no obtuvo respuesta. Él no lo sabía pero Cyn estaba de novia. Un timing que no los acompañó. Por su parte, pocos meses atrás, Gaby había dado por finalizado un noviazgo de dos años. Y luego de ese intento de acercamiento estuvo cinco años de novio con otra chica. Él no se había quedado pensando en ella todos aquellos años, pero al ver su perfil en la red social la llama del amor que parecía apagada se volvió a encender.

En enero del año 2025 Gaby salió a cenar con un amigo de la colectividad judía, Cyn también lo es (esa casualidad lo lleva hoy a intuir que tal vez por ahí venía aquella sugerencia de Facebook, pero ¡cómo asegurarlo!). A veces las cosas que pasan en las historias de amor no tienen explicaciones.

Pero regresando a la historia, y dejando de lado las conjeturas, en la cena el amigo le contó que estaba saliendo con una mujer, que se estaban conociendo pero que no veía futuro con ella. Gaby, con la curiosidad propia del ser humano, le pidió ver el perfil de Instagram de la chica. Deslizando la pantalla por el perfil una foto lo hizo frenar y observar: estaba la chica con otras amigas en una pileta y enseguida la reconoció a Cyn. ¿Era ella? ¿Cuántas posibilidades había de que algo así sucediera?

“Ahí mismo le dije a mi amigo que yo conocía a esa chica, que no podía creerlo, que había trabajado con ella en una feria, mil años atrás, que se me apareció en Facebook y ahora en esta circunstancia, es muy raro, medio cósmico pero tierno”, cuenta Gaby al recordar todas aquellas casualidades.

Le pidió a su amigo que actuara de celestino haciendo la conexión: su tarea era avisarle a la chica con la que estaba saliendo que un amigo de él le escribiría a su amiga. Entonces Gaby mandó un mensaje por privado y esta vez Cyn sí respondió; “Sí, me acuerdo de vos”, le dijo.

Una cita pensada para enamorar

Durante un mes los chicos, que tenían 36 años y ya no era tan chicos, hablaron por celular. Una noche Cyn aceptó tener una cita con Gaby. Fueron a ver la obra “Prima Facie” en el Teatro Picadero, “es una obra muy conmovedora en la que el tema de la violencia de género es central, y para ella que es psicóloga con expertise en violencia le pareció espectacular, obviamente ahí estaba todo calculado”, se ríe Gaby de su método de conquista.

Luego fueron a cenar, la conversación fluyó, y obviaron las preguntas de presentación porque ya se conocían bastante después de muchos mensajes y videollamadas.

Al terminar, Cyn lo acompañó a Gaby caminando por Av. Corrientes hasta su casa en Microcentro, y desde la puerta pidió un Uber para ir a su casa en Flores. No hay que olvidar que, aunque pasaron los años, Gaby seguía siendo introvertido. Cuando estaba llegando el Uber Cyn le preguntó cuán tímido era, él le contestó: “algo”, ella empezó a irse pero Gaby la tomó de las manos y le dijo: “o por ahí no tanto”, y se dieron su primer beso.

Los primeros meses fluyeron sin inconvenientes. “como muchas primeras etapas era todo dopaminesco, ella declaraba pertenecer al mundo de las chicas que paseaban en el inframundo a la hora de las citas, que no había match y que las relaciones le duraban tres meses”, describe Gaby. Pero para sorpresa de Cyn su relación con él fue distinta y rompió sus propios récords.

La primera salida fue el 28 de marzo. Ellos cumplen años en mayo y junio por lo que pasaron los siguientes meses entre salidas, festejos y ocasiones donde conocieron familia y amigos del otro.

Lo eufórico de los primeros meses sigue estando pero en ciclos, lo que perdura es el amor. “Una vez le pregunté, ¿quéres un amor que dure o que arda? (una reflexión de Roland Barthes), y me dijo que arda. ¡Qué cosa difícil!, capaz pase más por un equilibrio entre los dos", concluye Gaby enamorado.

Si querés contarle tu historia a la Señorita Heart, escribile a corazones@lanacion.com.ar

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/solo-se-veian-pasar-pero-20-anos-despues-una-casualidad-los-llevo-a-reconocerse-queres-un-amor-que-nid09102026/

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