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Sweeney Todd: una puesta minimalista de un musical que abrió un camino

Autores: Stephen Sondheim (música) Hugh Wheeler (texto). Dirección: Marcelo Rosa. Intérpretes: Emmanuel Degracia, Anabella Boron, Tomas Vila, Alfredo Alesandro, Lucila Louzán, Mario Angelomé, ...

Autores: Stephen Sondheim (música) Hugh Wheeler (texto). Dirección: Marcelo Rosa. Intérpretes: Emmanuel Degracia, Anabella Boron, Tomas Vila, Alfredo Alesandro, Lucila Louzán, Mario Angelomé, Agustín Iannone, Aimará Vazquez, Nacho Battilana, Marián Lorena Vázquez, Jose Fiz, Luli Ingold, Chiara Rodó, Hernán Cáceres, Camila Schualle, Santiago Sastre. Vestuario: Sabrina Fuentes. Escenografía: Sabrina Fuentes. Iluminación: Sabrina Fuentes. Música: Cesar Tello. Coreografía: Pamela Peker. Sala: Santa María (Montevideo 842). Funciones: Sábados, a las 20.30 y domingos, a las 19.30. Duración: 160 minutos. Nuestra opinión: Buena.

Gótico, oscuro, complejo y transgresor. Sweeney Todd es para cualquier artista amante y experimentado del teatro musical el cénit de una carrera, como lo puede ser para un director estrenar Hamlet. Son piezas que marcan un antes y un después en la historia de las artes escénicas y que inauguran un lenguaje, una estética y una nueva profundidad.

En el caso de Sweeney Todd, estrenado en 1979, con música de Stephen Sondheim, libreto de Hugh Wheeler y dirección de Harold Prince, marcó una fusión innovadora entre el musical, la ópera y el melodrama. Además, implicó el abandono del recurrente relato optimista del género.

En términos musicales, es una de las partituras más ambiciosas de Sondheim, considerado el padre del teatro musical moderno. Tiene una estructura mucho más cercana a la ópera que al musical tradicional: grandes bloques, motivos recurrentes, coros, leitmotivs y una enorme integración entre música, texto y acción. Sondheim, además, toma un material popular y brutal: el melodrama victoriano y el relato sensacionalista y lo convierte en una obra de enorme sofisticación musical y psicológica.

La historia está ubicada en el Londres del siglo XVIII, en un ambiente oscuro y expresionista, en el cual la ciudad se muestra arrasada por una revolución industrial que expulsó a muchas personas y marcó una fuerte estratificación social. En este entorno de hambre y pobreza, en el cual las nuevas condiciones laborales se muestran como metáfora de una máquina que tritura personas, llega el barbero Sweeney Todd dispuesto a vengarse del juez que lo encerró y le robó a su esposa y a su hija. Lejos del modelo inofensivo y superficial de cierto tipo de musicales, Sweeney Todd es la apertura a un universo sociológico y psicológico que hasta esa época no habían sido tan transitadas por el género. La estética de esta historia le vino como anillo al dedo al director Tim Burton quien llevó este musical al cine, en 2007, con la actuación protagónica de Johnny Depp. En 2010 tuvo su estreno en la Argentina, en el Teatro Maipo, con las actuaciones de Julio Chávez y Karina K y dirección de Ricky Pashkus.

3 stars

Universo oscuro

Con este legado, llegó una nueva versión de esta pieza fundamental de la historia musical. Esta vez con la dirección de Marcelo Rosa, las actuaciones protagónicas de Emmanuel Degracia y Anabella Boron, en la sala Santa María, un espacio histórico que este año fue reinaugurado, luego de una intensa restauración. La actual propuesta retoma, sin dudas, el universo oscuro de la pieza original. Una iluminación de violetas, azules y verdes oscuros crean este mundo que se muestra en penumbras, brumoso y húmedo. El vestuario se ajusta con mucha precisión a los tiempos victorianos y el diseño de la puesta pone el foco, casi en su totalidad, en el trabajo de la luz: muchas veces la iluminación la generan los propios artistas con faroles que incorporan a algunas coreografías y construyen el ambiente de esta historia.

El espectáculo en general se encuentra en una tensión entre una propuesta minimalista centrada en las actuaciones y la enunciación de una historia, que si bien dura dos horas y media, sin contar el intervalo, no termina de mostrar la complejidad del relato, ni definir alguno de sus caminos. En cuanto a la dirección de actores, hasta el momento la obra muestra una lectura estereotipada: el juez y el alguacil son simplemente los malos, sin matices ni contradicciones, Sweeney es un hombre enojado y vengativo, su hija una víctima encerrada y su enamorado un hombre que apenas la ve en un dispositivo escénico un tanto precario, se enamora y quiere salvarla. A los artistas se los nota incómodos en las entradas y salidas, en la manipulación de una escalera con ruedas, que ya es un recurso antiguo para el musical. Lo mismo sucede con el mecanismo que el barbero usa para lanzar a sus víctimas al horno: se lo ve poco verosímil y a los intérpretes tirarse a la fuerza en una puesta a la que le falta ensayo y tiempo. Más allá de estos problemas, los intérpretes tienen una gran calidad vocal y esa base operística creada por Sondheim está viva en los coros y las canciones memorables de una obra única en su tipo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/teatro/sweeney-todd-una-puesta-minimalista-de-un-musical-que-abrio-un-camino-nid19082026/

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