Tom Ellis, el actor que interpretó al diablo y ahora se mete en el mundo del espionaje
“¡Nada de fútbol, eh!” dice Tom Ellis, riendo, apenas nota que está a punto de conversar con un periodista argentino. Y, tras ese risueño comienzo, el actor galés de 47 años mantiene esa ...
“¡Nada de fútbol, eh!” dice Tom Ellis, riendo, apenas nota que está a punto de conversar con un periodista argentino. Y, tras ese risueño comienzo, el actor galés de 47 años mantiene esa misma actitud amigable durante toda la charla con LA NACION, para hablar sobre su más reciente trabajo, CIA. Lo primero que llama la atención es que no se parece en nada a sus personajes, que suelen ser serios, oscuros y manipuladores. Ellis es divertido y muy honesto en sus respuestas.
Nacido en Cardiff, se formó en teatro antes de comenzar a trabajar en la televisión del Reino Unido. El salto a la fama llegó con Lucifer: entre 2016 y 2021 encarnó al diablo que se muda a Los Ángeles, un papel basado en el personaje de DC Comics que le dio una base de fans devota y, según cuenta, confianza como actor. Después vino Oliver, el profesor casado y moralmente turbio de Tell Me Lies.
Ahora encabeza este drama criminal, spin-off de FBI, creado por Dick Wolf y que ya se encuentra disponible en Universal+. Ellis interpreta a Colin Glass, un oficial encantador y poco confiable de la CIA, forzado a trabajar con Bill Goodman (Nick Gehlfuss), un agente del FBI que respeta las reglas al pie de la letra. Hay algunos rasgos de Ellis en Colin, sobre todo cuando el galán hace uso del humor. Sobre ese personaje, y sobre los que lo precedieron, habló en una entrevista exclusiva con LA NACION.
-Lucifer tuvo varias temporadas y construyó una de las bases de fans más devotas de la televisión. ¿Cómo llevas esa experiencia a una serie nueva como CIA?
-Es una buena pregunta. Creo que la experiencia de Lucifer y la creación de la base de fans ha sido una experiencia muy humillante para mí, en el mejor sentido posible. No puedo creer que la serie explotara de la forma en que lo hizo, lo popular que se ha vuelto. Como artista, supongo que eso es todo lo que esperás: tener un público que realmente responda a lo que hacés. Esa experiencia me llenó de confianza sobre lo que estaba haciendo y lo que tenía para ofrecer como intérprete. Realmente impulsó mi toma de decisiones sobre los personajes. Así que, cuando se me presentó el personaje de Colin y lo que iba a ser la serie CIA, me impactó mucho.
-¿Por qué?
-Porque sentí que este era otro personaje divertido y complejo en el que podía sumergirme. Fue una oportunidad de trabajar con un grupo de personas durante un periodo sostenido, algo que disfruto mucho y que también disfruté en Lucifer. Supongo que llego a esto como un actor más maduro, gracias a la experiencia y a la cantidad de episodios que hicimos. Como la mayoría de los actores, sufro el síndrome del impostor, sintiendo que no debería estar donde estoy, pero también tengo momentos en los que siento que estoy exactamente donde debería estar y lo estoy disfrutando mucho. Creo que todas mis experiencias hasta este punto, y especialmente Lucifer, han allanado el camino para que me sienta así.
-¿Tuviste algún consejo de algún director o de un compañero de elenco que te haya acompañado por más tiempo del que esperabas?
-Trabajé con Mark Strong hace unos 20 años, cuando apenas comenzaba como actor. Él me dijo algo que se me quedó grabado desde entonces: “Como actor, realmente tenés que saber en qué estás y luego ir a buscarlo”. En ese momento no sabía realmente a qué se refería, pero mientras más trabajé, más entendí el significado. Tenés que entender no solo al personaje, sino el tono de la obra en la que estás, el nivel de interpretación que podés realizar y todas esas cosas, porque no todo es igual. Siempre estamos contando historias, pero la forma en que las contás es diferente y, por lo tanto, para un actor es realmente importante saber en qué tipo de proyecto está. Eso informa las decisiones que tomás como intérprete y es algo que siempre aplico en todo lo que hago. Creo que encontrar el tono de una serie es sumamente importante.
-Hablando del tono, ¿hubo alguna serie o película de espías que influyera en vos para componer al personaje que hacés en CIA?
-Sí. Ya sabés, el mundo del espionaje es un mundo muy serio. Pero las personas que he conocido a lo largo de los años trabajando, que trabajan ya sea en el ejército o en la policía y cualquiera de esos tipos de servicios que tienen que lidiar con el lado más oscuro de la humanidad, el denominador común entre ellos es la forma en que se relacionan entre sí. Usan mucho el humor. Humor negro, se podría decir, pero es solo una forma de lidiar con la oscuridad. Y por eso, yo tenía mucho interés en que pudiéramos aportar algo de esa ligereza a la serie, manteniendo el realismo, pero que la forma en que estos tipos se comunican entre sí no sea siempre desde un punto de vista solemne. Se trata de su mecanismo de defensa. Así que el humor era muy importante para mí. Y, una de las cosas que ciertamente mencioné como referencia fue Slow Horses.
-¿Por qué?
-Me encanta esa serie. Creo que es brillante. Y creo que lo que hacen muy bien en ella es que tienen momentos increíblemente tensos y enormes, de vida o muerte, pero la forma en que los personajes se comportan entre sí es increíblemente entretenida. Y sentí que si podíamos tomar algo de esa energía y aplicarla a CIA, estaríamos encaminados en la dirección correcta con lo que queremos hacer y, sí, esa fue definitivamente una de ellas.
Un personaje incómodo y un sueñoAntes de terminar Lucifer, Ellis ya se había metido con otro personaje difícil: Oliver, el profesor de universidad de Tell Me Lies casado y secretamente involucrado con una alumna. El propio actor lo definió como el más incómodo de interpretar hasta ese momento.
-¿Hay alguna diferencia en cómo abordás un personaje como el de Tell Me Lies?
-No, creo que mi proceso es bastante similar en todo lo que hago. El personaje de Oliver en Tell Me Lies no era un personaje grande o extravagante en absoluto; la mayor parte de su material era interno. Ciertamente, su moralidad fue lo que más me costó, porque al ver lo que hace, pensaba: “Esto es un comportamiento reprochable”, y es algo que me resulta muy difícil de entender. Para un personaje, siempre trato de empatizar con algún sentimiento por el que estén pasando, pero me costó mucho con Oliver porque no podía empatizar con nada de lo que estaba haciendo. En consecuencia, eso me obligó a tener que vaciarme emocionalmente, y esa fue mi forma de superarlo. El resultado fue un personaje que está como hueco por dentro, lo cual me pareció apropiado para el papel.
-¿Cómo te sentiste con eso?
-No siempre me dio la mayor satisfacción interpretar a ese personaje, pero desde el punto de vista actoral sentí que encontré un lugar desde el cual interpretarlo. Afortunadamente, cuando llegaba a casa cada noche después de interpretar ese papel, mi hija tenía unos 6 meses en ese momento, así que pasaba tiempo con ella y, esencialmente, me limpiaba a mí mismo. Pero sí, mi proceso es siempre bastante similar: se trata simplemente de encontrar esa forma de entrar al personaje inicialmente.
-Mirando hacia el futuro, ¿hay algún tipo de proyecto que aún no hayas realizado y que esperes hacer, o alguien con quien te gustaría trabajar y con quien no hayas tenido la oportunidad todavía?
-Sí, muchísima gente. Estuve haciendo mucho cine y televisión en mi carrera, pero empecé en el teatro y ese es mi primer amor. No hago una obra desde 2013, creo que esa fue la última vez, así que tengo muchas ganas de volver al escenario. Hay tanta gente con la que me encantaría trabajar... Mark Rylance es un actor al que siempre amé y admiré; si pudiera compartir el escenario con él algún día, sería increíble. Kenneth Branagh es otro actor al que siempre amé y admiré, tanto como actor como director, así que trabajar con él sería increíble.
-Sé que dijiste “nada de fútbol”, pero lo voy a preguntar igual: ¿Estuviste alguna vez en la Argentina o viste algo de nuestro cine o televisión?
-Me encantaría ir a la Argentina, especialmente a Buenos Aires. Dejame pensar en actores argentinos... ¿Wagner Moura? No es argentino, ¿verdad?
-¡No, es de Brasil!
-Sí, perdón. No, ahora mismo no me viene ninguno a la cabeza, pero me encantaría ir y vivir la experiencia, sin duda. Y ya que estamos en esto, tengo muchas ganas de que el Arsenal fiche a Julián Álvarez (risas).