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Un departamento centenario se convirtió en loft minimalista sin perder su encanto de época

La fachada del edificio y su puerta anuncian que algo especial hay detrás. Este complejo de dos módulos, levantado en 1908 en el barrio de Retiro, fue uno de los primeros de su clase en Buenos ...

La fachada del edificio y su puerta anuncian que algo especial hay detrás. Este complejo de dos módulos, levantado en 1908 en el barrio de Retiro, fue uno de los primeros de su clase en Buenos Aires. Está diagramado alrededor de dos patios centrales, originalmente con una palmera en cada uno, que fueron traídas en barco al igual que los materiales de construcción.

Es aquí donde se encuentra el departamento del arquitecto Javier Müller y la diseñadora Eugenia Avarello, que ellos mismos reformaron para vivir junto con su pequeño hijo. Durante la obra, buscaron potenciar el valor original de la propiedad, a la vez que actualizaban todos los ambientes y sus funcionalidades.

Potencial

“Cielos rasos de bovedilla, puertas de doble altura y pisos de pino tea que se han restaurado en la reforma: todo habla de la calidad constructiva de la época”, dicen Müller y Avarello.

La zona nos gustaba mucho y el valor de la propiedad –que estaba en muy mal estado– era atractivo. Además, la doble altura nos permitía crear un entrepiso con el que ganamos muchos metros, otra de nuestras búsquedas

Arq. Javier Müller, al frente de la reforma y dueño de casa

Historia revisitada

“La idea fue lograr una suerte loft escandinavo y minimalista, donde todos los ambientes quedaran integrados visualmente, con privacidad solo para los dos dormitorios”, nos explicaron. Entre la arquitectura de principios del siglo XX y la mirada actual, los invitamos a recorrer un espacio que volvió a lucirse.

“La reforma llevó alrededor de un año. Para lograr lo que queríamos, demolimos muchas paredes, algo que alivianó la estructura. Como contracara, hubo que reforzar con varios perfiles de hierro”

Este ventanal de vidrio repartido y con una alzada de chapa es original del edificio; ocupa gran parte de la doble altura, cose los dos niveles del loft y lo baña de una luz muy especial.

Da a uno de los dos patios internos del edificio, algo muy valorado: “Regula la temperatura aun manteniendo la claridad. Te sentís como en un microclima”, cuentan.

Renacimiento

“La cocina, mínima, estaba cerrada y era apenas un cubo. Con la apertura hacia el sector social, ganó espacio, mucha luz y una conexión ideal para disfrutar el día a día”

Al ampliar la cocina, pudieron poner una isla central y los bajomesadas en forma de U. Es tanto el espacio que ofrecen que pusieron allí el lavarropas.

Junto al comedor, aprovecharon un desnivel residual como espacio de guardado, equipado con estanterías a medida en chapa plegada pintada de blanco.

Completo

En lugar de hacer un toilette, durante la reforma decidieron que en la planta baja hubiera un baño completo, con ducha incluida.

Desde cero

Ubicada en un segundo piso por escalera, la vivienda hoy tiene dos plantas, ya que sus cinco metros de altura le daban lugar de sobra al nuevo entrepiso que aloja el sector privado.

“Decidimos que el entrepiso no cubriera toda la superficie para conservar la espacialidad y la entrada de luz”, cuenta el arquitecto.

Hicieron un muro exento en mampostería que en el extremo superior copia las curvas de la bovedilla. Con eso separaron la cabecera del vestidor, con espacio de guardado muy generoso.

Algunos sectores tenían cielos rasos de yeso que ocultaban el techo original, que tras la reforma quedó a la vista.

Una pasarela recorre el entrepiso y balconeaa los espacios sociales. El cerramiento de hierro con hojas plegables está inspirado en el ventanal de abajo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/revista-living/un-departamento-centenario-se-convirtio-en-loft-minimalista-sin-perder-su-encanto-de-epoca-nid19042026/

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