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Un tablero de control con menos señales de riesgo

La distensión en el conflicto bélico de Medio Oriente, tras la firma del memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, comienza a despejar uno de los factores de mayor riesgo de la c...

La distensión en el conflicto bélico de Medio Oriente, tras la firma del memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, comienza a despejar uno de los factores de mayor riesgo de la campaña agrícola como el que representó la brusca suba del precio de los fertilizantes. Desde que comenzaron los bombardeos a Irán y se cerró el estratégico estrecho de Ormuz en febrero pasado, fertilizantes como la urea, por ejemplo, habían aumentado un 40% su cotización internacional. Además de este conflicto, se agregó la destrucción de plantas de fósforo en Rusia por la guerra con Ucrania y la decisión de China de restringir sus exportaciones de fertilizantes fosfatados para equilibrar los precios internos.

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En las últimas semanas, los precios comenzaron a bajar, lo que representó una muy buena noticia para la siembra de trigo de la campaña 2026/27. De hecho, las proyecciones de las bolsas comenzaron a reflejar que la intención de siembra del cereal era mayor que la esperada meses atrás. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) informó que el área triguera pasaba de 6,6 millones de hectáreas a 6,82 millones de hectáreas. “Ahora se espera una mayor aplicación de fertilización que estaría asegurando alcanzar rindes promedios”, indicó un informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA). En vez de una reducción de 7% en la superficie como se proyectaba hace un mes, el recorte sería de 4,8% respecto del ciclo pasado que fue récord de siembra. De esa manera, explicó, se alcanzaría un rinde promedio nacional de 30,5 qq/ha; si no hay sorpresa con el clima, con un volumen de 20 millones de toneladas.

Las bajas que ya se notaban en la semana anterior se profundizaron en los últimos días. A nivel local, el precio mayorista de la urea, según informes privados, llegaba a US$620, con una caída de 15%.

Pese a la distensión, los informes de las agencias de noticias internacionales daban cuenta de la cautela que mantenían los operadores. “El estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio mundial de commodities, sigue operando con restricciones tras el conflicto. Aunque se avance hacia su reapertura, el flujo de fertilizantes no se normalizará de inmediato”, informó la agencia Bloomberg. A mediados de semana había más de 40 buques con carga de fertilizantes varados en la zona, y las exportaciones semanales se ubican cerca de un 90% por debajo de los niveles previos al conflicto. “Además, se espera que la prioridad en la reanudación del tráfico la tengan los cargamentos de energía —petróleo y gas natural licuado—, lo que podría relegar a los nutrientes agrícolas y prolongar la normalización del mercado”, indicó el informe.

Pero el camino hacia la normalización está iniciado. Esto también representa una señal positiva para la próxima campaña de maíz del ciclo 2026/27 que se suma a las perspectivas climáticas favorables con la confirmación del fenómeno El Niño que para la región pampeana representa lluvias iguales o superiores al promedio. Aunque también hay especialistas que advierten por los posibles riesgos de fuerte intensidad de El Niño, todo parece indicar que las condiciones de humedad serán favorables para el próximo ciclo productivo.

En este contexto, los especialistas del mercado de fertilizantes recomendaban no dejar las decisiones de compra de nutrientes para último momento. Así lo expresaron en el reciente congreso de Maizar.

“Con la estabilidad económica, cambió el patrón de compra de los fertilizantes”, dijo Manuel Santiago, director de Supply Fertilizantes de Bunge Cono Sur. Esto, explicó, en referencia a que con alta inflación se compraban para tener en stock y ahora las decisiones de compra, en general, se toman muy cerca de la fecha de la necesidad de aplicación.

El mercado de fertilizantes en la Argentina está compuesto en un 65% por productos importados y un 35% corresponde a la producción local, según datos que expuso Marco Prenna, director de Insumos Agropecuarios y Ganadería de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

Santiago, a su vez, señaló que las empresas organizan su logística de importación unos seis meses antes de su disponibilidad para la producción, por lo que recomendó no postergar la decisión de uso de estos insumos.

Con un factor de riesgo más despejado, el tablero de control emite menos señales de peligro y permite tomar decisiones en un contexto más favorable.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/un-tablero-de-control-con-menos-senales-de-riesgo-nid20062026/

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