Generales Escuchar artículo

Veo perros salchichas en todas partes

NUEVA YORK.- Esta cronista no tiene perro, nunca realmente pensó en tener uno y, hasta hace relativamente poco, un dachshund era apenas una criatura baja y alargada que podía pasar por delante si...

NUEVA YORK.- Esta cronista no tiene perro, nunca realmente pensó en tener uno y, hasta hace relativamente poco, un dachshund era apenas una criatura baja y alargada que podía pasar por delante sin provocar reflexión alguna. Una amiga desde el jardín de infantes tuvo siempre al menos un salchicha haciéndole marca personal, pero hasta ahí había llegado el interés —y el contacto— con la raza.

Hasta que apareció Hector. Hector no es exactamente un perro. O, mejor dicho, el original sí: es el dachshund del diseñador estadounidense Thom Browne. Pero su encarnación más famosa es una cartera construida a partir de su fisonomía, con orejas caídas, cuatro patas cortitas, cola levantada y un cierre que le recorre el lomo. Probablemente, una de las carteras más absurdas y encantadoras de la moda contemporánea.

Browne la lanzó en 2016, inspirado en su propio perro. La versión grande cuesta hoy casi 3000 dólares y este año reapareció en la Met Gala, bajo el brazo de Amy Sherald, la artista que pintó el retrato oficial de Michelle Obama.

Es decir que el viejo salchicha está consiguiendo ser al mismo tiempo mascota, meme, accesorio de moda y logotipo de sí mismo

El problema fue que, una vez visto Hector en tantas fotos de la Met Gala, esta cronista empezó a ver perros salchicha en todas partes. De hecho, en diciembre pasado, Glamour declaró que el perro salchicha había sido “la mayor tendencia de moda de 2025”. Gucci ofrecía su efigie en dijes y tarjeteros; Alaïa bautizó Le Teckel —teckel es otra palabra alemana para dachshund— a una de sus carteras largas y estrechas. Susan Alexandra, la diseñadora neoyorquina de carteras virales hechas con cuentas de colores, convirtió al animal en uno de sus bolsos más vendidos, pero además lo puso en cubre-encendedores, collares y llaveros. La casa hippie-chic Anthropologie llegó a ofrecer simultáneamente casi cincuenta objetos decorados con salchichas, desde sweaters hasta un portarrollos de papel higiénico.

Hermès, por su parte, causó cierto revuelo al relanzar un diseño creado originalmente en 1956 bajo el nombre de Les Teckels, pero rebautizarlo Les Bassets, lo que provocó confusión e incluso indignación entre coleccionistas y amantes de la raza. El salchicha está viviendo algo parecido a un momento cultural, y una nota de Bloomberg titulada “¿Por qué vemos dachshunds por todas partes?” vino esta semana a confirmarlo.

El dachshund ocupa poco espacio, cabe cómodamente en un departamento, se transporta con facilidad y, detalle posiblemente clave en 2026 y hacia el futuro, tiene una personalidad y una fisonomía capaces de abastecer una cuenta de Instagram durante años

Y no se trata solo de encontrarlos estampados sobre objetos. Según el American Kennel Club, en 2025 el dachshund llegó al quinto puesto entre las razas más populares, su posición más alta en más de dos décadas, desplazando al caniche. En Gran Bretaña, sus inscripciones en el Royal Kennel Club prácticamente se duplicaron en una década. Hay algo casi demasiado perfecto en el encuentro entre este perro antiquísimo y la vida contemporánea. El dachshund ocupa poco espacio, cabe cómodamente en un departamento, se transporta con facilidad y, detalle posiblemente clave en 2026 y hacia el futuro, tiene una personalidad y una fisonomía capaces de abastecer una cuenta de Instagram durante años.

Stefano Ghirlanda, un académico especialista en evolución cultural, dijo a Bloomberg algo poco tranquilizador para quienes imaginan que elegimos mascotas después de una cuidadosa evaluación de carácter, salud y conveniencia: muchas veces elegimos perros como elegimos tantas otras cosas. Porque los vemos.Y al dachshund ahora se lo ve mucho. También desde la infancia, gracias a personajes de dibujos animados y películas como Toy Story, Paw Patrol y The Secret Life of Pets. En esta última está el favorito personal de esta cronista, Buddy, que encuentra para una batidora de cocina el mejor uso jamás concebido: masajearse el larguísimo torso.

La popularidad, además, se retroalimenta. Y aunque admiradores famosos a los dachshunds nunca les faltaron —Picasso tuvo a Lump; Andy Warhol, a Archie; y David Hockney dedicó un libro entero a Stanley y Boodgie—, ahora también vemos por todas partes que el capitán de los New York Yankees, Aaron Judge, y el piloto de Fórmula Uno Charles Leclerc son orgullosos dueños de salchichas. Alexander Zverev es tan fanático que Mishka, su dachshund, fue quien le dio besos frente a las cámaras antes que nadie cuando levantó por fin su primera copa de Grand Slam.

Es decir que el viejo salchicha está consiguiendo ser al mismo tiempo mascota, meme, accesorio de moda y logotipo de sí mismo. Su cuerpo, diseñado hace siglos para desaparecer dentro de una madriguera, terminó siendo exactamente el que hoy consigue que nadie pueda dejar de verlo. Ni siquiera una cronista que posiblemente nunca tenga un salchicha. Un Hector, al menos uno auténtico, seguramente tampoco. Pero la hermana de aquella amiga de la infancia porteña es la que realmente se adelantó a todos en esto de no dejar de verlos -y en el sentido mas literal posible: vive, al día de hoy, rodeada de sesenta.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/veo-perros-salchichas-en-todas-partes-nid27092026/

Comentarios
Volver arriba