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¿Zero o Light? Una nueva -e impensada- guerra fría...

NUEVA YORK.— Esta redactora considera que tiene un matrimonio a todas luces bien avenido. Pero existe una diferencia insalvable: desde que apareció en el mercado, el marido toma —de manera oca...

NUEVA YORK.— Esta redactora considera que tiene un matrimonio a todas luces bien avenido. Pero existe una diferencia insalvable: desde que apareció en el mercado, el marido toma —de manera ocasional y ni siquiera con verdadera pasión— Coca-Cola Zero. Esta cronista, en cambio, tiene convicciones. No hay nada superior a la Coca-Cola Light.

Durante años aquello se consideró apenas una rareza doméstica, una de esas pequeñas excentricidades que uno aprende a tolerar en pareja. Hasta que, días atrás, The Wall Street Journal publicó un artículo que desató una ola de cobertura mediática. De pronto, esa diferencia parecía ser síntoma de algo mucho mayor.

Según el diario neoyorquino, lo que está ocurriendo con estas dos bebidas no es una simple preferencia de góndola, sino una verdadera “guerra fría”, una que dice mucho sobre quién elige cada una.

La Diet Coke llega acompañada de bagaje cultural. En los Estados Unidos fue la bebida de las redacciones de revistas de moda en sus años de gloria, de las celebridades cool, de las chicas que —al menos en la fantasía publicitaria de la época— parecían estar en control de su destino. Una idea de mujer moderna de los 80, impulsada por campañas con Demi Moore, Sharon Stone y Whitney Houston.

Tan vigente sigue esa identidad que recientemente se lanzaron latas de edición limitada para acompañar El diablo viste a la moda II, como si la bebida y la película pertenecieran inevitablemente a la misma tribu cultural.

Pero los fanáticos de la Diet Coke no son solo mujeres, y nada parece amedrentarlos. Donald Trump reintrodujo en el Salón Oval el famoso botón que tenía durante su primera presidencia y que, al apretarlo, hacía aparecer automáticamente una Diet Coke, todo esto en plena era de la campaña Make America Healthy Again.

Bill Gates, por su parte, publicó un TikTok recreando la receta favorita de Warren Buffett para una “Dusty Diet Coke” (¿Coca Light polvorienta?) que combina gaseosa, helado de vainilla, jarabe de chocolate y una mezcla de cebada malteada, harina de trigo y leche evaporada deshidratada. El medio elegido no fue casual. El hashtag #dietcoke supera los 950 millones de visualizaciones y #dietcokebreak acumula unos 14.

Según Cosmopolitan, en la Generación Z se utiliza hoy la excursión a buscar una Diet Coke en el trabajo de la misma manera que generaciones anteriores se tomaban una pausa para fumar. Distintas edades, distintas modas; la misma fascinación por ese sabor ligeramente metálico.

La idea detrás de Coca-Cola Zero siempre fue distinta. Nació para captar al consumidor que no quería ser visto tomando algo “diet”. Sus defensores fueron históricamente menos ruidosos que los entusiastas de la Diet Coke y basaban su argumento en que el sabor se parece más al de la Coca tradicional.

Pero ahora parecen envalentonados. Según el matutino, tienen razones para sentir que representan el futuro de la marca. Mientras las ventas de Diet Coke crecieron apenas un 1,3% en los primeros nueve meses de 2025, Coca-Cola Zero avanzó un 4,8%. La sensación es que los herederos están amenazando seriamente a la dinastía.

Sin tanta discusión sociológica ni crisis identitarias, quienes vienen de visita de la Argentina dicen que allí se estuvo a la vanguardia de este cambio, y que Coca-Cola Zero daría la impresión de estar desplazando incluso a la versión original. “Para muchos, ya ni siquiera es Fernet con Coca. Es Fernet con Coca Zero”, escandalizó un millennial recién llegado de Buenos Aires.

En lo personal nada de esto resulta lo suficientemente persuasivo. Como suele ocurrir con las viejas lealtades, uno puede entender perfectamente que el mundo cambie —o que el marido haya sido un adelantado— sin sentir la menor obligación de acompañarlos. Algunas convicciones son demasiado antiguas para rendirse ante una tendencia. Y ese gustito metálico no se compara con nada.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/zero-o-light-una-nueva-e-impensada-guerra-fria-nid07062026/

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