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Con una alianza internacional, América Latina busca un lugar en el mapa global de la computación cuántica

La discusión no es nueva, pero ganó peso en los últimos dos años: a medida que la inteligencia artificial multiplica la demanda de capacidad de cómputo, quién controla esa infraestructura emp...

La discusión no es nueva, pero ganó peso en los últimos dos años: a medida que la inteligencia artificial multiplica la demanda de capacidad de cómputo, quién controla esa infraestructura empieza a determinar quién accede a ella, a qué costo y bajo qué condiciones de seguridad. Estados Unidos, China y la Unión Europea concentran buena parte de las inversiones en cómputo de alto rendimiento y en desarrollo cuántico. América Latina, hasta ahora, observa ese proceso sin infraestructura propia.

En ese escenario se inscribe el proyecto de The Quantum Alliance, la compañía que preside y fundó Facundo Díaz, también al frente de /q99, empresa que el Quantum World Congress ubicó entre las siete más relevantes del mundo en inteligencia artificial y computación cuántica. Antes fundó VRTIFY, plataforma de música en realidad virtual con patentes utilizadas por Meta, y TravelX, donde subastó el primer NFTicket de la historia por más de un millón de dólares. Trabajó previamente en Accenture, donde lideró equipos de más de 3500 profesionales en proyectos para compañías de la lista Fortune 500 en Estados Unidos, Europa y América Latina, y en 2015 integró un listado de 100 CEO de startups más innovadores de ese país.

El proyecto que describe Díaz consiste en ocho centros distribuidos en Buenos Aires, la Patagonia, Bogotá, São Paulo, Río de Janeiro, Lima, Santiago y Ciudad de México. Cada nodo combinaría servidores convencionales, capacidad para ejecutar modelos de inteligencia artificial y acceso a sistemas cuánticos, coordinados por una plataforma de software. El área de despliegue proyectada abarca mercados con más de 650 millones de habitantes y un producto bruto interno conjunto de 96 billones de dólares, una escala que da cuenta de la magnitud de la apuesta, aunque el proyecto se encuentra en una etapa temprana: por ahora hay laboratorios en marcha, conversaciones con gobiernos y una primera etapa de despliegue que, según precisó el propio Díaz, prevé una inversión de entre 50 y 60 millones de dólares hasta 2028.

“Estamos desarrollando una red de centros de cómputo avanzado para que las empresas y los gobiernos de América Latina puedan trabajar con inteligencia artificial, incorporar computación cuántica y proteger sus datos. Con infraestructura en la región y equipos que sepan convertir esa capacidad en soluciones. Eso es TQA”, explicó Díaz en diálogo con LA NACION.

“Un banco puede trabajar con un modelo especializado en sus propios documentos, dentro de un entorno privado. Una empresa energética puede evaluar cómo organizar mejor sus operaciones”, ejemplificó, y agregó que en cada caso es necesario entender qué aporta la tecnología y medir el resultado concreto. Sobre el rol de los laboratorios que la compañía instaló como primer paso del proyecto, señaló: “Queremos que una compañía pueda acercarse con un problema, trabajar con especialistas, probarlo con sus datos y decidir si vale la pena llevar la solución a producción. Esa experiencia también forma a su equipo. Si esperamos a que todo esté resuelto para empezar a aprender, vamos a depender de quienes hicieron ese recorrido antes”.

El planteo de Díaz conecta con la discusión más amplia sobre soberanía tecnológica que atraviesa hoy al continente. “Hablamos de quién tiene el mejor modelo de inteligencia artificial, pero quien controla el cómputo también decide quién accede, cuánto cuesta y bajo qué condiciones. América Latina necesita más capacidad para participar en esas decisiones. Tenemos talento y problemas importantes para resolver; necesitamos darles infraestructura y continuidad”, sostuvo.

Seguridad poscuántica y expansión en la región

La advertencia de Díaz sobre seguridad poscuántica no aparece aislada del resto del mundo. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) publicó en agosto de 2024 sus primeros tres estándares poscuánticos —FIPS 203, 204 y 205— e instó a comenzar la transición cuanto antes. Este año Google fijó 2029 como objetivo de migración, y en agosto Google Cloud publicó su propia hoja de ruta en la materia. Ese calendario internacional es el marco en el que Díaz ubica su propio horizonte: “Yo creo que 2028 va a ser un año crítico para la seguridad. Hay mucha inocencia en seguir tratando esto como un problema lejano. Lo planteo como un horizonte para llegar preparados: conocer la exposición, haber empezado a migrar los sistemas más sensibles y tener un plan con los proveedores”.

El fenómeno que menciona, conocido como Harvest Now, Decrypt Later, consiste en capturar información cifrada en la actualidad para intentar descifrarla en el futuro, cuando exista una computadora cuántica con capacidad y corrección de errores suficientes para comprometer los mecanismos de clave pública que hoy protegen comunicaciones y validan identidades. No hay evidencia pública de una máquina con esa capacidad en la actualidad, aunque el riesgo de que se almacene información con ese fin ya forma parte de los planes de seguridad de organizaciones a nivel global. “Una historia clínica o un desarrollo industrial pueden necesitar confidencialidad durante décadas. Y migrar lleva años: en un banco hay sistemas propios, proveedores y aplicaciones antiguas que tienen que seguir funcionando”, explicó Díaz. “La criptografía poscuántica se implementa con tecnología clásica. Para empezar a protegerte no necesitás comprar una computadora cuántica. Necesitás saber qué información tenés que proteger, por cuánto tiempo, dónde usás criptografía y qué cambios dependen de tus proveedores”, agregó, y recomendó ese inventario como primer paso concreto.

El otro plano en el que se mide el avance del proyecto es el de las negociaciones con gobiernos de la región, todavía en curso y sin definiciones cerradas. Díaz dice que tuvo conversaciones con la Ciudad de Buenos Aires: “Con el Gobierno de la Ciudad venimos avanzando bien. Tuvimos reuniones con directivos de IonQ y con los equipos de la Ciudad, y encontramos una comprensión muy clara del impacto que esto puede tener en la vida de sus habitantes”. Según su descripción, el trabajo conjunto explora aplicaciones en movilidad, mediante la coordinación de la red de transporte; en servicios al ciudadano, con foco en el acceso a información y trámites; y en seguridad, a través de la protección de datos frente al riesgo cuántico.

Díaz también mencionó conversaciones sobre infraestructura e innovación con Bogotá, y un vínculo con la actividad energética en Neuquén, dentro del ecosistema que la compañía denomina Quantum Patagonia. Brasil, Chile, Perú y México completan el plan regional, cuyo ritmo de despliegue, aclaró, depende de la demanda y las oportunidades de cada mercado. Sobre la inversión proyectada, fue explícito en marcar los límites de lo que hoy es una estimación: “Es una proyección del proyecto regional, sujeta al alcance final, los acuerdos y el financiamiento de cada etapa. No equivale a inversión ya desembolsada ni a un compromiso de gasto de las ciudades”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/tecnologia/con-una-alianza-internacional-america-latina-busca-un-lugar-en-el-mapa-global-de-la-computacion-nid02102026/

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