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El eterno misterio que guardan las estrellas

Nunca un ser humano se había alejado tanto de la Tierra como los cuatro astronautas de la nave espacial Artemis II, q...

Nunca un ser humano se había alejado tanto de la Tierra como los cuatro astronautas de la nave espacial Artemis II, que el viernes 10 de abril pasado regresaron al planeta tras un viaje de diez días en el que el que circunvalaron la Luna. Sin embargo, si se toma en cuenta la vastedad del espacio sideral, su recorrido fue de apenas unos milímetros. No serán los últimos terrestres en zambullirse en ese espacio para indagar en sus secretos. Los misterios del cielo atrapan la atención de nuestra especie desde tiempos ancestrales y lo seguirán haciendo. Se buscan allí respuestas para preguntas e inquietudes, muchas de ellas eternas, que tanto tienen que ver con las leyes físicas, como en el caso de la astronomía, y con el devenir espiritual, como ocurre con la astrología.

Oscar Adler (1875-1956), médico austriaco, profundo estudioso de la psicología y, además, eximio violinista señaló que, así como la célula no puede ver la forma total del organismo al que pertenece, el ser humano no alcanza a registrar la forma completa de un organismo superior del cual es parte. Adler aporta esta idea en La astrología como ciencia oculta, un libro que, al margen de su título un tanto esotérico, es un fascinante estudio histórico y filosófico de esta antigua práctica a la que acudían los sumerios (la más antigua civilización conocida), los persas, los antiguos egipcios, los chinos y a la que Occidente accedió más tarde. Al parecer, desde siempre se buscaron en las estrellas respuestas que no se encuentran en la Tierra.

Al parecer, desde siempre se buscaron en las estrellas respuestas que no se encuentran en la Tierra

La francesa Chantal Jègues-Wolkiewiez, antropóloga y doctora en ciencias humanas, sugirió en 2020 que las pinturas encontradas en las cuevas de Lascaux, en su país, y declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, podrían representar las constelaciones estelares tal como se las veía durante el Paleolítico, hace 2,5 millones de años. Se podría decir que no hay nada nuevo bajo el sol, salvo los adminículos con los que miramos y exploramos el universo. Lo cierto es que, desde aquellos lejanos comienzos, la indagación de las estrellas es más que una simple cuestión de curiosidad o de impulso romántico. Para nuestros ancestros era cuestión de supervivencia. Su observación los llevó a detectar correspondencia entre movimientos y posición de los astros y acontecimientos terrestres. Vieron que había fases de la Luna favorables a las cosechas o desplazamientos de astros que anticipaban tormentas y cambios climáticos, entre otras cosas. Sequías y aumento de las mareas mostraban conexión con fenómenos estelares. Cuando Carl Jung (1875-1961), el padre de la psicología profunda, advirtió que hay en los humanos una necesidad intrínseca de trascender, de ir más allá del propio ser, penetró en el estudio de los símbolos comunes a todas las culturas y se interesó en la astrología. Así se abrió una rama de esta disciplina que, lejos de predecir (algo que es imposible), se centra en el estudio de la relación entre los planetas y su influencia en el carácter de las personas. Lo cual no resulta ilógico si se tiene en cuenta, como se sabe de Einstein en adelante, que el universo entero es un asombroso concierto de vibraciones y conexiones energéticas. Es decir, que todo tiene que ver con todo.

Hazañas tecnológicas como la de Artemis II son, en realidad, la continuidad de la búsqueda de respuestas que quizás nunca se encuentren. La vida en sí es un misterio irresoluble. Los problemas se resuelven, los enigmas se develan, pero con los misterios se convive. Emmanuel Kant (1724-1804), el pensador alemán que es un pilar de la filosofía occidental, conectaba así los dos universos en los que fluye la vida de los humanos. El interior, el de la psiquis, y el exterior, de las estrellas. Y lo resumía con belleza: “Dos cosas llenan mi ánimo de admiración y respeto: el cielo estrellado sobre mí y la moral que habita en mí”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/el-eterno-misterio-que-guardan-las-estrellas-nid19042026/

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