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“Hemos recibido muchas cartas buenas en la Argentina para jugar el juego”, afirma el nuevo presidente de ACDE

Dedicado hoy a la consultoría en Inteligencia Artificial tras una extensa carrera como CEO local de Google (donde fue el empleado número uno de la filial argentina desde 2006), Víctor Valle asum...

Dedicado hoy a la consultoría en Inteligencia Artificial tras una extensa carrera como CEO local de Google (donde fue el empleado número uno de la filial argentina desde 2006), Víctor Valle asumió esta semana la presidencia de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) por un período de tres años, sucediendo en la conducción a Silvia Bulla. En una entrevista con LA NACION, describió los objetivos que se fijó la institución para la nueva etapa y ofreció su visión sobre la situación del país.

– ¿Qué siente que tiene para aportar ACDE en este momento a la discusión pública?

– El primero de nuestros objetivos es que ACDE sea un faro, un lugar de encuentro. Entre la empresa, los directivos, el gobierno, la política, los sindicatos y todos los actores sociales que tengan que ver con el mundo de la empresa. Queremos estar presentes en los debates y liderar la agenda en las áreas que nos competen a nosotros. Ser una voz que aporte desde lo que son los valores cristianos.

– Alentar los consensos, entonces.

– Creo que la Argentina tiene la oportunidad histórica de realmente salir adelante. Y si no metemos a Cristo en el centro de las decisiones, va a ser muy difícil hacerlo. Con meter a Cristo, no digo que todos tengan que volverse cristianos, sino que en las decisiones que tomemos como país, como empresa, como empresarios, tratemos de actuar como Cristo respetando la dignidad de la persona, produciendo bienes y servicios justos y teniendo salarios dignos. Hay que pensar la empresa como una comunidad de vida y no solamente como un centro productor de rentabilidad. La rentabilidad es importante y necesaria, pero también tiene que estar el foco en el bien común por arriba de la rentabilidad individual. Esos valores son los que queremos llevar al mundo de la empresa.

– ¿Por qué dice que es una oportunidad histórica?

– Para sacar el país adelante tenemos que tener mucha valentía y coraje. Preparándome para la presidencia de ACDE, me tomé el trabajo de leer entrevistas a los presidentes anteriores. El punto en común son los vaivenes de la Argentina. Las idas y vueltas, las subidas y bajadas, el constante arrancar y parar fue una cosa que atravesó todas las presidencias y que cada presidente tuvo que afrontar de diferentes maneras. Lo que nos hizo eso como empresarios y como argentinos es construir fosas en vez de unirnos para sacar al país adelante. Cuando hay incertidumbre, uno tiende a tomar una actitud defensiva y la realidad es que tenemos que mirar hacia el futuro. Pensar en una Argentina que sea inclusiva en serio, que se gane el trabajo en serio, pero también una Argentina integrada con el mundo, que se anime a competir, donde se respete la libre empresa, y donde las empresas realmente puedan tener una base para vender al mundo. El mundo es la góndola y la Argentina tiene una oportunidad histórica no solo para empresas grandes sino también pymes, que puedan tener al mundo como su lugar de mercado. Hay que sentar las condiciones para que haya previsibilidad y los empresarios nos animemos a invertir con fuerza. Tratar de salir del juego de suma cero y entrar en un juego donde entre todos podemos construir algo más grande.

– ¿Cree que se está recorriendo parte de ese camino?

– Creemos que sí, que estamos en el camino correcto. El camino de la empresa, de la desregulación, es un camino que tenemos que atravesar. Me parece que se ha llegado a ciertos consensos a nivel país, como que no se puede gastar más de lo que entra. Porque si no, el país no es viable. La estabilidad macroeconómica es una condición esencial para que el empresario pueda invertir y pueda invertir en grande. Me gusta ver cómo han cambiado las conversaciones en los ámbitos en los que estoy con empresarios, incluso con amigos míos que son empresarios. Se ve una mirada de la Argentina con entusiasmo, con ganas de hacer más cosas. Todavía hay un resquemor de qué pasará, si de nuevo pegamos un volantazo en el futuro… Por eso la importancia de generar consensos de cuáles son las cosas que como país tenemos que tener claro. Es el camino que recorrieron nuestros vecinos, no sin dolor. No veo por qué la Argentina no puede hacerlo.

– ¿Cómo ven la situación económica y social?

– Pensar que vamos a cambiar las cosas en forma automática no es realista. Por eso el tema de los consensos básicos. Hay que tener foco y cuidar a los que menos tienen y a las personas que son más impactadas por estos cambios. Creemos que la actual administración puso foco en eso, el gasto social creció en términos reales. En ese sentido hay una conciencia. De todos modos, el camino no va a ser fácil. Yo por lo menos nunca pensé que iba a ser fácil, creo que nos va a llevar un par de décadas. Hay que tener mucha resiliencia, pero estamos en el camino correcto y esto es entre todos, o no es.

– ¿Observan una economía a dos velocidades, con disparidad entre los sectores, como señalan las estadísticas?

– Hay sectores que están empujando más que otros, pero por la situación de los precios relativos tenemos muchos años, décadas, de que quizás los incentivos en la economía eran los incorrectos. Ese camino es doloroso y algunos sectores se pueden ver más desafiados que otros, pero a la larga la suma va a ser mejor para todo el país. Estamos en la encrucijada, cruzando el río. De nuevo, otros países han hecho cosas similares. Australia hace algunas décadas tuvo que cambiar de un modelo a otro y no fue automático. La Argentina tiene una posibilidad concreta, por su talento y por sus recursos, de posicionarse bien en la cadena de valor que puede proveer al mundo. La realidad es que la tecnología nos permite hoy acercarnos al mundo mucho más rápido que hace un par de décadas. Una pequeña y mediana empresa, suponiendo que tiene condiciones estables, se podría endeudar a un costo razonable para invertir, porque el acceso a la tecnología es más barato que nunca.

– Relativo a las inversiones, ¿están fluyendo o no?

– Las inversiones están llegando a los sectores donde el país hoy se muestra más competitivo: energía, agro y energía. Esperamos que haya un efecto derrame. Estuve la semana pasada en el interior, con colegas de provincias del norte y de la Cordillera, y ven el movimiento. Otros sectores están más desafiados. Cuando hay un modelo de negocio previsible, la plata está. Para el resto de las inversiones… La Argentina no se portó bien como país en el pasado, no respetó los contratos. Es una reputación que lleva tiempo dar vuelta. Estuve en el mundo de las multinacionales mucho tiempo y son años y años siendo consistente para dar vuelta una imagen.

No quiero pecar de simplista, porque tenemos nuestros desafíos, pero la realidad es que hemos recibido muchas cartas buenas en la Argentina para jugar el juego. Talento, una cultura de familia y amistad y recursos naturales. No hay excusas. Es cuestión de ponernos de acuerdo y buscar algo superador que nos incluya a todos.

– ¿Por qué cree que cuesta tanto alcanzar consensos sensatos para evitar los vaivenes históricos que mencionó? ¿Por qué todo tiende a quedar en la nada?

– Es totalmente necesario que el inversor sienta una suerte de impacto de verdad. Una economía previsible, donde se respetan los contratos, donde se gasta menos de lo que entra. Donde las fuerzas políticas en su conjunto han consensuado este modelo de país, sin caer en las ideologías, porque esto excede a las ideologías. Otros países tienen alternancia democrática dentro del mismo modelo que les permite ser prósperos. La Argentina está híper diagnosticada y todo lo que dije no es nada nuevo. Es cuestión de hacerlo.

– ¿Cree que los empresarios deben levantar más la voz con este reclamo?

– Bueno, creo que tenemos que salir de esta lógica de la zanja sectorial y buscar el juego superador. Algunos empresarios tendrán que reconvertirse, eso es claro, y otros deberán ir por más con lo que ya tienen. Y generar algo nuevo para la Argentina. Hoy tenemos el tercer sector exportador, que es la economía del conocimiento, con un potencial enorme. Y después las cadenas del agro, la minería y la energía. Hay mucho que se puede hacer con las cadenas de valor de esas industrias. ¿Cuántos países hoy en el mundo se pueden dar el lujo de decir que tienen superávit de energía para exportar? Muy pocos. Eso ya es un aliciente.

– Sobre las reformas, ¿hay expectativas en el empresariado de que se pueda avanzar con la reforma impositiva, o lo ven lejano, por el poco margen de maniobra fiscal?

– El costo argentino es alto, no digo nada nuevo, y es verdad que tampoco hay tanto margen hoy . Todos los empresarios tenemos que saber que la eficiencia en la empresa es un deber. Eso lo decía Enrique Shaw , no es mío. Es un deber la eficiencia porque para poder distribuir más, tenemos que producir más en forma más eficiente. Para competir con el mundo tenemos que ser eficientes. Y los impuestos son parte de esa eficiencia, pero no lo único. La inversión en capital humano y en capital físico son una palanca de eficiencia. Hay muchas palancas que se tienen que mover, dentro de las cuales los impuestos es una de ellas.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/hemos-recibido-muchas-cartas-buenas-en-la-argentina-para-jugar-el-juego-afirma-el-nuevo-presidente-nid03052026/

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