Kany García: su disco más personal, lo que más extraña de su niñez y su gran conexión con el público argentino
Hay artistas que cantan y otros que, sin proponérselo, acompañan. Kany García pertenece, sin dudas, a ese segundo grupo: el de las voces que se vuelven refugio. Nacida en Puerto Rico y dueña de...
Hay artistas que cantan y otros que, sin proponérselo, acompañan. Kany García pertenece, sin dudas, a ese segundo grupo: el de las voces que se vuelven refugio. Nacida en Puerto Rico y dueña de una sensibilidad que la convirtió en una de las cantautoras más respetadas de la música latina, la ganadora de siete Latin Grammy atraviesa un momento bisagra en su carrera con el lanzamiento de Puerta Abierta, su décimo álbum de estudio. Un trabajo que no solo reafirma su identidad artística, sino que la expone con una honestidad pocas veces vista. “Hay momentos, conversaciones o situaciones que te empujan a hacer cosas que quizás no te habías atrevido antes”, confiesa sobre este nuevo capítulo musical que propone una conversación íntima entre la mujer que es hoy y la niña que fue.
A través de 11 canciones -que incluyen duetos con Juan Luis Guerra, Nathy Peluso, Yuridia y Rawayana- la cantante revisita su historia, sus raíces y su identidad emocional de manera conmovedora. Vuelve al punto de partida para entenderse mejor. “Con mi disco anterior, García, mucha gente sintió que era muy personal por llevar mi apellido, pero yo no lo sentía así. Creo que eso fue un gran impulso para ahora hacerlo de verdad. Honestamente, éste es el que más se acerca a lo que soy por dentro”, revela quien a mediados de abril se embarcará en una gira mundial.
Catalogado como el más ambicioso de su carrera, este tour -que arrancará por México y pasará por Colombia, Chile y Uruguay, llegará a la Argentina a finales de agosto. El 23 de agosto se presentará en el Quality Arena de Córdoba y, el 27, en el Movistar Arena porteño.
-¿Por qué esta necesidad de volver a tus orígenes?
-Yo quería tener un proyecto completo que tuviese mi ADN. Abordar cosas que a mí me importan, cosas que quizá he vivido pero no me animaba a hablar de ellas. Ritmos que no encontraba el momento de poder explorarlos porque mi proyecto musical iba por otro lado. Creo que hacer este proyecto me dio un montón de posibilidades y por eso se siente más personal.
-¿Cómo nace esta idea de “dialogar” con tu niña interior?
-Me tocaba conceptualizarlo, entonces se me ocurrió utilizar la imagen de mi niña interior como punto de partida para regresar a mis raíces y luego, como hilo conductor entre las canciones para tener conversaciones conmigo. Empecé a recordar qué sonidos me gustaban escuchar cuando era niña y bueno, oía mucha música puertorriqueña, campesina, caribeña. Fui a la casa de mi madre a ver fotos y descubrí una Kany que yo no conocía en muchos aspectos: una niña más tímida, más solitaria, cosas que tuvieron un efecto en mí a la hora de hacer el álbum.
-¿Qué cosas te sorprendieron en este descubrimiento?
-Empecé a ver fotos mías cuando tocaba violonchelo, instrumento que empecé a tocar a los 6 años, y me pasó de no encontrar tanto destello en mis ojos, en mi actitud. Es como que había un poco de imposición hacia el instrumento y no disfrutaba o tenía esa sensación de sentirme plena. Claramente hacía falta descubrir lo que realmente quería hacer y que no era precisamente estar detrás de un instrumento. También empecé a reconfirmar cosas que hoy amo hacer. Por ejemplo, si me preguntas cómo es un día perfecto para mí, te digo: “Irme al campo o al río”. Todo ese tipo de cosas me fascinan pero siendo artista o estando todo el tiempo de hotel en hotel no puedo hacerlo. De chiquita estaba todo el tiempo en el río tumbando plátanos, disfrutando del campo y hoy eso me resuena.
-¿Qué queda de esa mini Kany en vos?
-Hay mucho que sigue intacto y mucho que ha evolucionado para otro lado. Creo que la inocencia ha permanecido con los años y a veces no entiendo ni por qué, porque vivimos en un momento tan caótico mundialmente, pero bueno, siempre he sido una persona muy esperanzadora y de alguna forma u otra he cuidado mucho esa inocencia o esa parte de siempre buscar el lado luminoso de las cosas.
-¿Y qué es lo que más extrañas de ella?
-Lo que más extraño es el ser feliz tan fácil. Cuando uno es chiquito te dan una caja de cartón y con ella te inventas una casa, le haces ventanas y hasta te metes adentro de ella. Hoy creo que me das una caja de cartón y lo primero que hago es llevarla al reciclaje porque siento que ya no sirve para nada. Me cuestiono mucho por qué nos complicamos tanto hoy para lograr esos momentos de felicidad. Eso sí lo extraño.
View this post on Instagram-Hoy, con todo el camino recorrido y habiendo logrado una carrera tan exitosa, ¿qué consejo le darías?
-Que disfrute del momento y del camino. Que se lo goce porque yo siempre fui de estar pensando en lo que viene. Acababa un álbum y entonces era: “¿Y ahora dónde voy a ir?, ¿Cómo va a ser la gira?, ¿Cuál va a ser la próxima canción?”, y no vivía el presente. Siempre fue así desde pequeña. Entonces hoy le diría que se disfrute un poquito más el parar de vez en cuando, el mirar alrededor. Yo hoy es algo que hago a consciencia, a veces un poco más obligada que otras que me sale natural (risas).
-Hablando de consejos, hay uno muy especial que la Kany adulta le da a la Kany niña y es: “No te olvides de ti. Ámate profundamente”. ¿Sentís que a lo largo del camino te olvidaste de vos?
-Sí, claro. A veces en esta carrera llega un punto en que te pierdes y no sabes qué hacer. Te dejas de escuchar a ti, de seguir tus instintos. Me ha pasado con producciones, con canciones y con proyectos que hoy los veo y digo: “Uf, ¿por qué no me escuché? ¿Por qué me deje llevar?”. Pero realmente en esa cantidad de desaciertos es donde más aprendizaje hay. Y eso se vuelve necesario para no permitírtelo de nuevo. También, de pequeña sentía que tenía una voz muy rara, una voz que no encajaba a veces con muchas cosas y eso terminó convirtiéndose en un problema de autoestima, de sentir que esa rareza no tenía valor. Hoy me doy cuenta que la gran fortaleza de la gente es justamente eso: la diversidad, que se vuelve maravillosa. Pero creo que también me crié en una generación donde lo diverso, lo distinto, no tenía el mismo peso, el mismo valor y la misma gracia que tiene hoy gracias al camino andado.
-¿Te lo hicieron sentir muchas veces?
-¡Claro, un montón de veces! Pero no sólo me lo hicieron sentir, me lo hice sentir yo también. Creo que a veces nosotros mismos nos podemos volver nuestros mayores enemigos.
-“A la niña que fui” es una de las canciones más especiales de este disco. ¿Quiénes son las mujeres que participan en los coros?
-(Risas). La idea de ese coro era mi niña interior cantándome a mí: “Y entonces se disfraza, con el traje de fuerte /que solo se quita/ al llegar a la casa...”. Y yo pensaba en mis amigas, en mi familia, en todas esas mujeres que admiro y que viven realidades complicadas donde se tienen que hacer las fuertes porque la vida se los ha pedido. Empecé grabando a las esposas de mis músicos, esas que por ahí durante meses no ven a sus maridos porque se van de gira y tienen que criar a sus niños solas.
–Es decir, no son cantante profesionales...
–Yo no quería que fueran cantantes y cuando las escuché, sentí algo tan poderoso... Después llamé a mi mamá, que tiene 82 años, a mi hermana y a mis amigas, una de ellas se estaba justo separando y otra estaba recibiendo quimioterapia, y les dije: “Vengan a casa que las voy a grabar”. Todas tienen una historia muy diferente pero comparten el deseo de reconectar con su niña, de cantarse a ellas y de permitirse quitarse por un ratito ese disfraz y mostrar su lado más vulnerable. Es impresionante lo que está pasando con la canción. Creo que se vuelve poderosa porque hoy en día nos permitimos muy poco de esa desnudez e imperfección de la que habla.
View this post on Instagram-¿Te tocó muchas veces tener que ser fuerte?
-¡Innumerables! Primero, por ser mujer. Y de ahí para abajo, miles más.
-Sos una gran referente dentro de la lucha feminista. ¿Cómo ves hoy el rol de la mujer en la industria musical y en la sociedad en general?
-Falta un montón pero siento que es tan poderoso cada vez que alzamos la voz. Creo que mucho de ese poder tiene que ver con la credibilidad porque absolutamente todo lo que hemos conseguido ha sido a base de lucha. A nosotras no nos han dado nada: ni el derecho al voto, ni el derecho al aborto, que todavía falta en muchos sitios; ni una paga igualitaria en la mayoría de los lugares. Son tantas cosas que faltan todavía, pero creo que cada vez que alzamos la voz tiene otro tipo de validez, respeto y respaldo porque todo ha sido a base de lucha.
-¿Qué podes anticiparnos de la gira mundial que se avecina?
-Yo estoy súper emocionada. Me tomé ocho meses para poder armar lo que va a ser una gira impresionante que acompaña el álbum. Se viene una conversación con el público, porque uno como artista no hace un monólogo. Yo saco el álbum, lo comparto, pero hasta que no te subes al escenario no te enteras cómo la gente lo recibe. Son esos momentos de cierre maravillosos que tiene este camino.
-¿Cómo imaginás tu reencuentro con el público argentino?
-Reencontrarme con el público argentino tiene otras grandes connotaciones porque para mí es el público más intenso que existe en toda Latinoamérica. Viven la música, por las razones que sean, desde otro lugar; es un nivel de intensidad mucho mayor. Nunca me olvido la primera vez que me presenté en un teatro de Argentina. Me tuve que subir cuatro veces más al escenario, que ya no sabía ni qué cantar y acabé subiéndome sola con la guitarra. Ya me había quitado la cajita del audífono, me había quitado la camisa y me dicen: “Es que la gente no se va”. Eso no me ha pasado en ningún lado y por eso creo que me tienen muy mal acostumbrada, o mejor dicho, bien acostumbrada a disfrutar de cada encuentro desde otro lugar. Hemos ido del Teatro Colón al Gran Rex, hicimos el Luna Park y ahora tenemos nuestro primer Movistar Arena. En cada concierto he podido llevar invitados porque los colegas y amigos que tengo allá tienen un nivel de generosidad que también hace que eso sea tan divino. Son muchas las cosas que me hacen ilusión para este 27 de agosto.