Generales Escuchar artículo

Recuperar la atención: cómo curar la fragmentación mental

La sensación de fragmentación que sentimos a diario tiene, entre sus principales vectores, la des-atención. Hemos perdido nuestra capacidad de atención por vivir dispersos ante las múltiples o...

La sensación de fragmentación que sentimos a diario tiene, entre sus principales vectores, la des-atención. Hemos perdido nuestra capacidad de atención por vivir dispersos ante las múltiples opciones de consumo que se nos presentan, en las pantallas, en los comercios, en los servicios. Todo es múltiple y diverso, variable, customisable, personalizado y al parecer inmejorable. Pero a su vez, todo eso se vuelve nada específico, nada concreto con lo que podamos sostener una atención dedicada, cuidada, sostenida. Vivimos fragmentados porque no podemos atender a lo que nos pasa. Fugamos de un sentimiento al otro antes de siquiera saber qué nos pasaba, antes de comprender cómo surgió. No podemos atender a las emociones porque ya no están ahí cuando pasamos de un video al otro, de una noticia a la siguiente, de una idea inconclusa a otra que no se llega a forjar.

La atención contribuye a nuestra salud mental y condiciona nuestro bienestar básico. Cuando nuestro cerebro está atento se siente como plenitud, está enfocado y somos efectivos. Puede llegar a agotarse luego de horas de concentración en algo puntual, pero no llegar a ser un estrés por saturación o un colapso por dispersión. Hoy las redes, las pantallas, la superposición de temas y velocidades producen una saturación inmediata que logra colapsar nuestra atención antes de promediar el día. Las jornadas se vuelven agotadoras ni bien comienzan, porque el nivel de des-atención es casi inmediato: lo primero que se hace al despertar es chequear cuatro redes sociales, el mail, el chat y ver videos innecesarios. Prácticas básicas de atención como las lecturas son ya impensadas. ¿Quién lee un libro entero? ¿Quién lee antes de dormir? Y el que lee, ¿logra pasar a la segunda página antes de quedar desmayado?

Comencé a pensar en este dilema hace unos meses, al asistir al Foro del Futuro en Dubai. Entre otros temas de agenda global, se planteó que uno de los grandes problemas que enfrenta la humanidad en el futuro inmediato es el déficit de atención. Y se lo vinculó al impedimento que conlleva para el desarrollo científico y tecnológico. No lo podía creer: ¿Cómo puede ser que lleguemos a necesitar reflexionar que nos falta lo más básico que tiene el humano para generar nuevos conocimientos? Sin concentración en lo que hacemos, no podemos darle profundidad, no podemos enfocarnos y los procesos son inconclusos. La clave de todo hallazgo científico y de su consecuente desarrollo, es que se requiere atención plena para lograr detectar o crear algo nuevo, para entenderlo, procesarlo, organizarlo y finalmente comunicarlo.

Tallin: el destino de Estonia donde se respira la Edad Media

Tenemos un ejemplo simple y cotidiano en el Mundial. El atractivo de los deportes reside en la capacidad que tienen de abstraernos de todo lo demás, de generarnos una atención plena por la espontaneidad del juego. El fútbol, en particular, nos posibilita atender a algo puntual, aunque sea durante 90 minutos.

En este Mundial, sin embargo, ni siquiera fueron 90. La lógica del mercado de la desatención incorporó una nueva pausa –la de hidratación– para abrir otro espacio publicitario. Si antes era posible disfrutar del partido con al menos 45 minutos de atención continua, eso dejó de serlo.

Algo similar ocurrió con las publicidades que invitaban a mirar el teléfono cada vez que había un gol. Se aprovechó ese instante de atención espontánea –inesperado e imposible de programar– para desviar la mirada hacia una pantalla y la promesa de un premio. Así, incluso esos momentos de concentración fueron fragmentados.

En nada se relaciona al interés de ver fútbol para descansar de la rutina diaria, o para alentar a un equipo. Los gestores de la competencia se esfuerzan en destruir ese momento para instalar productos, demandas, para vender dirán, pero es más grave. No solo es vender, contribuyen a aumentar el problema pandémico global de la fragmentación personal y social, una alienación que afecta a millones de personas.

¿Sos de los que rinden mejor de noche? Lo que advierte la ciencia sobre trasnochar

Qué hacer

Cuando sentimos que esa fragmentación alienante nos cansa, nos abruma, nos aburre, nos hace mal, podemos hacer dos cosas. Primero, tomar distancia de lo que sabemos nos distrae: apagar las pantallas, evitar atender lo virtual y lo presencial a la par, eliminar las aplicaciones que nos desconcentran y silenciar todas las notificaciones. Segundo, volver a prácticas de atención plena: leer un libro descansado, mirar una peli completa sin interrupciones, escribir a mano en papel, escucharnos al conversar, irnos a dormir sin pantallas ni luces, amigarnos con la oscuridad, con la intemperie. Recuperar nuestra atención plena, aunque sea de manera parcial durante algunos momentos del día, puede ayudarnos a sanar la fragmentación que todos sentimos y que, muchas veces sin advertirlo, nos enferma.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/salud/recuperar-la-atencion-como-curar-la-fragmentacion-mental-nid03082026/

Comentarios
Volver arriba