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Superclásico caliente: Boca, con el pie sensible de Paredes y la mente fuerte del resto, desnudó las carencias de River

Un Boca mejor parado y mentalmente fuerte dejó sin invicto al River de Chacho Coudet, que se consumió en sus limitaciones futbolísticas y al que no le alcanzaron el corazón y el empuje del segu...

Un Boca mejor parado y mentalmente fuerte dejó sin invicto al River de Chacho Coudet, que se consumió en sus limitaciones futbolísticas y al que no le alcanzaron el corazón y el empuje del segundo tiempo para llegar al empate. Mientras los jugadores de Boca se juntaban en racimo en el centro del campo para cantar victoria en territorio enemigo, River se arremolinó sobre Darío Herrera para reclamar penal por un empujón de Blanco a Martínez Quarta dentro del área. Debate abierto sobre si la presión del brazo del lateral sobre la espalda tuvo la suficiente fuerza para derribarlo o si el zaguero exageró la caída.

En un partido pobre y cerrado (49 minutos de tiempo neto de juego sobre 102), de mucha fricción e imprecisiones, jugadas puntuales pasan a ser medulares. Rellenan todo lo que faltó en juego, ideas y creatividad. La polémica sustituye a las argumentaciones futbolísticas. Boca puede exponer las razones de su triunfo. La principal, Paredes, que se elevó por encima de la mediocridad general para cambiar el resultado con asistencias de mariscal de campo. Puso el partido en su pie derecho. El número 5 se siente en su ámbito bajo presión, en contextos que reclaman temple, personalidad y buen pie. Todo eso se condensa en Paredes, que este domingo debe haber agradecido una vez más su vuelta al fútbol argentino para cumplir el sueño de ganar un clásico en el Monumental, y con él como figura. Cuando debió salir a falta de 20 minutos para el final por una molestia muscular, sus compañeros completaron el resto de la tarea: apretarse en campo propio, achicar espacios, especular con la desesperación de River y tener el dedo en el gatillo para disparar contraataques que Zeballos, en dos oportunidades, Delgado y Giménez no supieron finalizar.

De tan tosco y ordinario, el primer tiempo estaba para ser tapado con la lluvia de papeles que cayó cuando ingresaron los equipos. Mejor ocultar lo que habían sido esos 45 minutos, hasta que Paredes les dio un barniz de jerarquía con un par de asistencias para los desmarques de Merentiel. Por entonces, River ya no tenía el control del medio campo, había perdido la pelota y ocupaba mal los espacios, estaba desordenado. Dejar que Paredes agarre la pelota y avance 10 metros sin que nadie lo presione es exponerse a lo peor.

Ya a los 9 minutos, el capitán de Boca había puesto un pase enroscado de primera para Merentiel, a espaldas de una defensa que achicaba a varios metros del área. Las otras dos asistencias llegaron sobre el cierre de la primera etapa. En la primera, Merentiel definió desviado; en la segunda, se encontró con el brazo imprudentemente extendido de Rivero. El mundialista árbitro Herrera necesitó de la ayuda del VAR para sancionar penal. Paredes lo ejecutó con la convicción de quien se siente un elegido para instancias cruciales y en el festejo se vengó de ser el más abucheado en el Monumental.

Un River que anda muy justo de plantel calificado debió afrontar el superclásico con remiendos por las bajas de Vera, una pieza que le venía dando equilibrio y fluidez al circuito de juego, y de Quintero, cuyas grageas de calidad para Coudet no son merecedoras de la titularidad.

Los ajustados recursos de River se debilitaron más con la prematura lesión muscular de Driussi, reemplazado a los 16 minutos. El goleador del ciclo de Coudet sufre con su cuerpo cada vez que engancha una racha de efectividad. La continuidad nunca fue un rasgo de su vuelta a River. Boca llegó con todo más claro y armado, inmerso en una dinámica positiva, con la única alteración de la grave lesión de Marchesín, una vez más reemplazado por Brey.

Boca se fue al descanso en ventaja, lo que también suponía una divisoria de aguas en lo anímico. River necesitaba más peso en el medio y mandó a Galoppo por el juvenil Meza. La segunda etapa tuvo siempre el mismo tono: River embistiendo, con más revoluciones que criterio, y Boca en plan bloqueo, que le evitó a Brey cualquier atajada milagrosa. Lo más peligroso de River eran las escaladas de Acuña por el sector del disperso Weigandt. El fútbol que River podía crear por adentro era poco, escaso, salvo en un pase filtrado de Galván a Salas. Boca taponaba todos los caminos, con Di Lollo al mando.

Coudet sumó un tercer delantero con Freitas, mientras Salas exigía físicamente, pero sin ajustar el punto de mira en la definición. A falta de juego fluido o acciones individuales destacadas, el partido ofrecía tensión, hacía de cada pelota dividida una demostración de orgullo y agallas. Paredes y Acuña dejaron de lado que fueron compañeros como campeones del mundo y protagonizaron un entrevero que les costó una tarjeta amarilla a cada uno.

"EL FESTEJO NO FUE PENSADO" ⚽

La FELICIDAD de Leandro Paredes después de su gol en el Superclásico para que BOCA le gane a River. #LPFxTNTSports

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River tuvo una posesión del 75 por ciento en la segunda etapa, pero no la tradujo en profundidad. Lo de Páez había sido tan livianito como lo de algunos papeles aun suspendidos en el aire. River se fue quedando sin más argumentos que su rebeldía, insuficiente para disimular carencias.

Boca salió triunfador pese a que algunas individualidades pasaron en puntas de pie por el superclásico: Ascacibar nunca terminó de meterse en un desarrollo que parecía hecho a su medida por lo ardoroso y el juvenil Aranda dejó el desparpajo en el vestuario.

Boca llegaba al superclásico con pinta de mejor equipo, en vías de consolidación, en un escalón por encima de un River al que la derrota le hizo recordar que la serie de victorias no era para tirar manteca al techo, que se imponía una cautela que ahora deriva en preocupación tras un examen que refleja su cuadro de situación. Porque este River necesitará muchísimo trabajo para compensar las flaquezas del plantel. Boca va más adelantado, en contenido y certezas.

El compacto de la victoria de Boca

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/superclasico-caliente-boca-con-el-pie-sensible-de-paredes-y-la-mente-fuerte-del-resto-desnudo-las-nid19042026/

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