Cris Morena: sus inicios, sus obsesiones, y el recuerdo siempre presente de Romina y de su nieta Mila
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Cris Morena estrena el 4 de mayo por HBO Max la segunda temporada de Margarita. Una vez más, la creadora se enfrenta con un desafío artístico que no solo la entusiasma, sino que también la mantiene en eje, tras el dolor por la muerte de su nieta Mila, el 28 de julio de 2025, en un choque entre barcos en Miami.
Cuando Morena entra al set, que la plataforma dispuso para esta entrevista, lo que se respira es la admiración de cada uno de los integrantes de su equipo. A su paso, la rodean flores amarillas, cámaras y jóvenes artistas. Ella, con su propia cadencia de cuento de hadas contempla con precisión cada rincón para asegurarse de que cada detalle sea impecable. “Soy virginiana total”, desliza. Su trayectoria personal oscila entre la fábula y la verosimilitud: tanto en sus guiones como en su propia vida, la tragedia y el dolor se entrelazan con la resiliencia, el optimismo y la música. En conversación con LA NACION, repasa sus inicios, sus proyectos y el lazo que la une a su hija Romina, que falleció en 2010, y a Mila.
-Se viene un nuevo estreno, la segunda temporada de Margarita, uno más en tu libro de la vida.
-Nosotros tenemos un gran libro de la vida.
-Vos tenés un gran libro de tu vida...
-Sí, yo tengo cada vez un libro más grande de la vida, que tiene muchas ficciones. Muchos jugates, mucha gente amorosa a mi lado, muchos equipos de gente trabajando con todo su corazón para que todo salga maravilloso como siempre.
-Uno podría imaginarse que después de tantos éxitos Cris Morena no debe tener miedo a fallar.
-¡Claro que uno tiene miedo! No a fallar, pero a que por ahí estés en el momento equivocado con lo mejor que tenés. Yo le pongo tanto y la gente que trabaja conmigo le pone tanta pasión a lo que hacemos que creo que no se puede fallar. Estamos acompañados no solo de la gente que nos ve, sino de los que no vemos, pero están por ahí. Creo profundamente en el poder del universo.
-¿Sigue habiendo algún ruido en la panza antes de un estreno?
-Sí, obvio. Hay millones de ruidos en la panza. Imagínate cómo estoy. Se viene la segunda temporada de Margarita y después viene la tercera, todo en este mismo año y después no quiero decir, pero ya estamos trabajando para lo que viene después.
-¿Una ficción nueva?
-No, no voy a decir nada. Es que generalmente después de una cosa tan importante se hace un big show o lo que fuere. Nos encanta el vivo también. Es divino poder mostrar y cantar y bailar las canciones. Todo eso es alucinante. Y además con personajes nuevos: es divino cuando vos vas mutando personajes.
-Sos experta en descubrir nuevos talentos. Se habla de “la varita de Cris Morena”, ves a alguien con potencial y lo convertís en estrella.
-La varita tiene suerte de elegir bien. Eso es verdad, pero me está viniendo gente muy talentosa. Hago castings con chicos que digo: “¡Qué bien que están los artistas!“. Qué lástima que en este momento haya tan poco trabajo, salvando los teatros. Hay muy pocas series para darle trabajo a tanta cantidad de jóvenes y niños talentosísimos. A veces, me cuesta mucho porque estoy buscando un perfil determinadísimo que tiene que parecerse a algo muy especial que tengo en la cabeza, pero en general viene gente muy talentosa. Me cuesta mucho decirle que no a alguien. Antes no me pasaba porque cuando empecé con Chiquititas era dificilísimo encontrar niños artistas porque no existía ese rubro. Además nosotros no solamente hacemos el casting, hacemos un entrenamiento vocal, de baile y de actuación de un año que no lo hace nadie.
-¿Sos consciente que a una chica, por ejemplo, como Mora Bianchi, le cambiaste la vida cuando la seleccionaste para protagonizar Margarita?
-La verdad que nunca soy consciente a tal magnitud, es como que empiezo siempre de nuevo. Me acuerdo que Mora entró al casting casi de casualidad porque llegó de La Plata apuradísima y con el pelo atado. Ni había hablado pero le pedí que se soltara el pelo y cuando la vi sonreír, me miré con la productora y dijimos: “Encontramos a Margarita, no digamos nada”. Fue un flechazo. Es bárbara en todo.
-Teniendo tantos chicos tan talentosos, igual hay que elegir: ahí juega tu intuición.
-Hay mucha intuición. Los que me rodean ya me conocen y saben que cuando me brillan los ojos es porque algo hay.
-Fran Yan, tu nieto, forma parte del elenco de Margarita. ¿Cómo fue trabajar con él?
-Fue un sueño. Franco era perfecto para uno de los príncipes porque ¡Franco es un príncipe! Él vive en el siglo pasado o hace dos siglos, no sé ¡Es como si viviera en el siglo XVIII! Es un talentoso, escribe, hace música, inventa canciones, las canciones que canta en Margarita son las dos de él. Es un genio, pero bueno, ¿quién habla? ¡La abuela que se muere de amor!
-¿Le diste algún consejo? ¿Le bajaste un poquito de línea?
-No, no le doy consejos nunca a nadie. Franco estudió en Londres cuatro años. Se fue a los 18 años y hay que tener mucho coraje después de haber tenido una pérdida tan grande para tomar la iniciativa de irte al otro lado del mundo solo a estudiar en inglés, donde los latinos son muy mal vistos.
-¿Sentiste que lo iban a discriminar o algo así?
-Podía haber una discriminación, de hecho los profesores que hablaban con él cuando él les contaba que era argentino, no lo podían creer por lo bien que hablaba. Eso gracias también al colegio que fue y que a él le gustan los idiomas.
-Siempre lo apoyaste...
-Cuando pasó lo de Ro , Franco ya había empezado a ir a una escuela de teatro. Yo dejé todo y por tres años me dediqué a llevarlos y traerlos de lugares. Voy a contar algo lindo aunque sea un spoiler. A los 13 años, Franco empezó a hacer esgrima, lo llevaba su abuelo paterno. En la serie, ya lo van a ver, él se tenía que poner un traje de esgrima y en el momento en que se pone el casco veo que alguien se acerca, le dice algo y él se pone mal. Se acababa de morir su abuelo paterno, el que lo llevaba a esgrima. Lo abrazo y le digo: “¿Vos entendés, Franco, que él te llevaba esgrima?”. ¿No se llama mensaje del universo?
-¿Creés mucho en las señales del universo?
-Le abro mucho las puertas al universo para que me guíe un poco y creo que cocreamos permanentemente con el universo. No creo que seamos una energía solitaria. Creo que de golpe aparecen pensamientos, sensaciones, sueños que tienen que ver con lo que el universo está esperando de vos y con lo que el universo quiere que suceda. Antes de estrenar la primera temporada de Margarita yo estaba en Cannes en un mesa con ejecutivos de altísimo nivel y llevaba la idea de Margarita. En un momento voy al baño y me encuentro un anillo con una margarita olvidado sobre la mesada del baño. Si eso no es una señal, ¿qué es? Ahora, podría ser que alguien encuentre el anillo, lo tire o diga: “Che me encontré esta porquería”. No soy nada religiosa, nada. Pero creo en la espiritualidad. Yo creo que hay una creación, que somos todos con la naturaleza, y que esa creación provoca seres humanos y animales y flores y música y todo. Pero no creo en la religión.
-Vos te dedicaste mucho al trabajo social antes de ser productora
-Yo soy asistente social. ¡No sé por qué termine acá!
-¿Por qué terminaste acá?
-Estudié asistencia social porque estuve en muchas problemáticas sociales porque vivía cerca de la Villa 31 y porque trabajé mucho con el padre Carlos Mugica, de chiquita, yo era guía, la scout. Todo se fue uniendo y yo estaba feliz con mi camino de asistente social hasta que llegaron los de un gobierno X, que no importa cuál fue, y que cerró todas las facultades de pensar, de sentir.
-La última dictadura.
-Sí, la dictadura. Horrenda dictadura que tuvimos, que mandó tanta gente a la muerte. Fue tremendo y además yo me casé justo también y fue tremendo todo. No sé por qué la vida me llevó también a asistir socialmente pero de otro lado.
-Tus personajes suelen tener vidas duras. Mezclás lo oscuro y la luz.
-Es que las vidas tienen eso, tienen la oscuridad y tienen la inmensa luz, pero la búsqueda es primero saber quiénes somos y de dónde venimos. Alguien que no sabe de dónde viene está perdido en la vida, porque nos anteceden un montón de situaciones. Padres, abuelos, bisabuelos que han tenido vidas que han influido para que vos estés en este mundo y te han marcado de algún modo y después está la vida misma que te va señalando un camino y te va diciendo: ¡Es por acá! Yo nunca trabajé por encargo, no tengo un solo programa hecho por encargo, ni uno. Me divertiría horrores hacer de vuelta Rebelde . Pero no el mismo Rebelde, el de ahora. Muchas cosas me divierten y todo me emociona. Estoy muy atenta a la naturaleza. Tengo mis defectos: soy virginiana total y si veo un telón arrugado les digo enseguida: “Chicos, está arrugado”. Nadie lo ve, pero lo veo yo. Pero también tengo mi Piscis en mi opuesto complementario, o sea, que también me vuelan los pajaritos todo el tiempo. Lo más grande que de verdad pasó es que nuestras series y nuestros músicos y nuestra y mi música traspasó la frontera de la Argentina.
-¿Cómo hacés para seguir haciendo tantos éxitos y estar tan conectada con tu energía creativa después del dolor que tuviste que atravesar por la muerte de tu hija y de tu nieta Mila?
-Ayer fue 28 . El dos y el ocho son números que cuando los juntás forman un infinito. ¿Cómo hago? Estoy con la presencia de la ausencia de mis dos amores permanentemente. A veces le digo a Tomás que pienso más en él que en ellas porque a ellas las tengo tan presentes: están adentro mío y me acompañan. Pero ayer me despojé un poco de mí y me transformé en una actriz. Y no quiero decir con eso que hice una actuación, pero me guardé una parte intocable adentro. Y el día anterior a ayer fue un día doloroso.
-¿Recibiste señales?
-Yo creo en las señales. No es que las recibo, por ahí me las invento, no lo sé, pero están, permanentemente están. Le pasa a Gustavo lo mismo, le pasa a Franco . Busco recibirlas: prendo una vela todos los días, manifiesto todos los días a la creación. Creo muchísimo en la Virgen de los Milagros, aunque no soy nada religiosa, soy bastante espiritual. Creo muchísimo en la integridad y en la honestidad. Me parece que hay que ser honesto con uno mismo, hay que ser íntegro, no hay que cometer ninguna equivocación y eso te lo da el discernimiento que es una palabra dificilísima y que muy pocas personas tienen. Yo me ocupo permanentemente de discernir. Esto sí, esto no, esto nunca, esto siempre. Pase lo que pase y caiga quien caiga. Lo de “caiga quien caiga” quedó raro, ¿no, Mario ? .
-Son una familia muy unida.
-Somos muy unidos. Nos ayuda mucho. No hubo ni divorcios ni nada de por medio que no nos permitiera abrazarnos.
-Incluso con divorcio no hubo divorcio creativo.
-¡Claro! Fue muy gracioso porque hoy veo que hay gente que se divorcia y sale en todos lados. De nuestro divorcio no se enteró nadie, nunca. A los cuatro años dijeron: “Che, este tipo está saliendo con otra señora. ¿Qué pasó? ¿En qué momento? Si siguen trabajando juntos". La verdad que sí, seguimos trabajando juntos. O sea, Gustavo vino a buscarme, cuando yo estaba haciendo Rebelde. Nos metimos en Floricienta los dos y de ahí seguimos y ahora tengo admiración por todo lo que él hace. Nos admiramos mucho uno al otro. ¡Soy más judía que él! Fui ocho veces a Israel y él fue una sola .
-Por tus giras....tus series son furor allá. Muchas chicas en Israel aprenden español por tus ficciones.
-Sí, me acuerdo que se vendían diccionarios en la puerta de los teatros donde nos presentábamos. Me encuentro gente en cualquier lugar del mundo y me dicen: “Hablo español gracias a vos”. Y me impresiona mucho eso, mucho. Siento que hay una valoración en el mundo entero mucho mayor de la que realmente me tienen los pares míos en la Argentina.
-¿Sentís que hay un prejuicio hacia vos?
-No de parte del público, pero si de algunos pares. De gente que hace cosas en la Argentina.
-¿Productores?
-Ponele, no sé, pares. No sé si porque trabajo con jóvenes, porque hago cosas para niños. Creo que en el mundo entero es distinto. Me voy a cualquier lado y me siento ¡Wow!, pero en tu propio país a veces falta que te den una palmadita y que te acompañen un poco más.