Generales Escuchar artículo

Hubo estanflación, pero ya terminó

Es cierto que la Argentina ha vivido una coyuntural estanflación desde mediados de 2025. Es que, cuando los argentinos vemos venir nubes de tormenta, como pasó con la anterior gestión en 2023 y ...

Es cierto que la Argentina ha vivido una coyuntural estanflación desde mediados de 2025. Es que, cuando los argentinos vemos venir nubes de tormenta, como pasó con la anterior gestión en 2023 y durante el período preelectoral de 2025, tendemos a bajar fuerte nuestra demanda de pesos. Cuando eso sucede con cualquier bien o servicio, su precio baja. Eso es lo que sucedió con nuestra moneda, perdió poder adquisitivo; lo cual se reflejó inmediatamente en el mercado cambiario. Sin embargo, lleva hasta nueve meses que impacte en el conjunto de los bienes y servicios de la economía, que también cotizan en pesos. Eso es lo que hemos estado viendo como aceleración inflacionaria hasta febrero.

Desde la segunda quincena de ese mes y hasta la segunda semana de marzo, nuestro relevamiento mostró una desaceleración de la variación de los precios. También esto era lógico: llega un momento que la mayoría de los bienes y servicios ya reflejaron la depreciación de la moneda y, por ende, quedan cada vez menos por verse impactados totalmente. Por otro lado, una vez recuperada la confianza después de las elecciones, la demanda de pesos dejó de bajar y su precio se ha mantenido bastante estable; por lo que no se estuvo generando inflación futura.

Lamentablemente, debido a la suba de combustibles por la guerra en Irán, la variación de precios registrada en la segunda semana de marzo fue de 26%, pasó a 28% y escaló más aún en la cuarta. Sin embargo, esto es un aumento del IPC coyuntural que, luego de ser asimilado, volverá a primar la desinflación que se venía observando antes del aumento del petróleo. De hecho, muchas mediciones privadas ya están mostrando que eso estuvo pasando en las últimas semanas. Por supuesto, esto durará en tanto la guerra no genere nuevas subas de los combustibles.

Si bien el incremento del petróleo generó un aumento de ciertos bienes y servicios, la gente tendrá que gastar más de sus ingresos en éstos y tendrá menos para demandar otros. Por lo que estos últimos deberán subir menos o, incluso, podrían tener que bajar, si quieren moderar la caída de sus ventas. Eso hará que, luego de asimilado el comentado aumento, el IPC tenga una menor variación de lo que se esperaba antes de que la guerra sucediera. Téngase en cuenta que el peso no se está depreciando, así que no se está gestando futura alza de los precios de los bienes y servicios. Así que, esto permite prever que la inflación seguirá desacelerándose, si el precio del petróleo no da otras sorpresas por lo que sucede con Irán.

Y el nivel de actividad….

Otro mecanismo de defensa de los argentinos ante una creciente incertidumbre, como las mencionadas anteriormente, es sacar los ahorros del mercado doméstico y comprar dólares, desfinanciando la economía local. También, aquellos que pueden, empiezan a ahorrar y a armar un “colchoncito” de dólares para morigerar el impacto negativo en el bienestar económico en su familia de una eventual crisis. Eso significa que dejan de consumir e invertir y lo mismo harán las empresas. Por lo tanto, todos estos factores le pegarán duro a la demanda interna llevando el nivel de actividad a desacelerarse, a estancarse o, incluso, a la recesión.

Lo anterior justifica la caída del nivel de actividad desde el segundo trimestre de 2023, por la pésima gestión anterior. También, lo que sucedió con el nivel de actividad desde mediados de 2025, por la incertidumbre creciente que trajeron los comicios. ¿Cuándo se revierte esto? En el corto plazo, cuando la gente que estaba ahorrando y las empresas que dejaban de invertir por temor, dejan de hacerlo; porque recuperan la confianza. Es lo que pasó hacia mediados de 2024 y, en 2025, luego de conocido el resultado de las elecciones legislativas. A mayor confianza, menor será el ahorro para comprar dólares de cobertura y, por ende, habrá más consumo e inversión. De hecho, desde mediados de 2024 y hasta principios de 2025 hubo una gran recuperación económica, superior a la esperada por cualquier consultor o analista. También desde diciembre de 2025 se empezó a reactivar la economía por el crecimiento de las exportaciones; pero también por la menor fuga de capitales y mayor consumo.

Durante 2026, se espera un incremento de alrededor de US$10.000 millones o, incluso, más en las ventas externas; lo cual equivale a un aumento de “sueldo” para el país. Por otro lado, no es esperable que tengamos un nivel de incertidumbre como el preelectoral. Por lo tanto, tampoco debería haber una gran salida de capitales ni la gente tendrá fuertes motivos para ahorrar en dólares como cobertura de riesgo, como en 2025. Por ello, habrá más financiamiento para la demanda interna y más consumo e inversión, debido al menor temor al futuro. Ambas cosas son una garantía de que se recuperará la economía.

El problema es cuán rápido evolucionará la economía. En diciembre de 2025 empezó con fuerza y siguió así en enero de 2026. De hecho, fueron quebrando récords de actividad; pero en febrero puede dar una baja por estacionalidad en las paradas de planta. Igual, desde marzo los datos volverán a mostrar una reactivación. Por otro lado, la guerra de Irán generó algunos beneficios, porque tenemos un balance comercial energético positivo y el valor de las exportaciones se incrementa fuerte. Sin embargo, también aumentó la incertidumbre internacional y eso significa menos financiamiento para países de más riesgo, donde se destaca la Argentina. Esto está impactando negativamente en nuestro crédito externo; aunque cabe reconocer que fue muy poca la suba del riesgo país y es por la gran solvencia del Gobierno nacional y la mejor situación patrimonial del Banco Central (BCRA). Así que eso moderará la reactivación; porque habrá menos financiamiento para la demanda interna.

Esperemos que el conflicto bélico se termine pronto, principalmente por quienes están sufriéndolo en carne propia; pero también porque nos impacta negativamente en nuestro bolsillo y en la evolución de nuestra economía.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/hubo-estanflacion-pero-ya-termino-nid03052026/

Comentarios
Volver arriba